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madrid:historia_de_madrid [2010/05/22 20:01]
Carlos
madrid:historia_de_madrid [2010/05/22 20:02] (actual)
Carlos
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 +====== Historia de Madrid ======
 +===== Madrid Medieval =====
 +==== Solar de Madrid ====
 +La ciudad de Madrid, que hoy se extiende sobre un término municipal de algo más 60.000 hectáreas, con una población que excede los tres millones de personas, rodeada de otras 10 ciudades que sobrepasan los cincuenta mil habitantes - de ellas cinco con más de cien mil -, fue en su origen una pequeña fortaleza islámica del sistema defensivo árabe de la Marca Media.\\
 +Su primitivo emplazamiento se localizaba en una de las terrazas del río Manzanares, entre 600 y 650 metros de altura sobre el nivel del mar y protegido por una pendiente natural de 70 metros de altura con respecto a la vega del río. A su ventajosa ubicación defensiva se añadía su posición estratégica como cruce de caminos entre las dos mesetas y punto clave para el control de la sierra norte mediante un sofisticado sistema de señales ópticas.\\
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 +Junto a Madrid, de la defensa de la Sierra Sur del Guadarrama se encargaban otras fortalezas como las de Buitrago, Uceda, Talamanca, y atalayas como las de Calatalifa, Olmos, Canales y otras. El nombre de Madrid guarda relación con las numerosas fuentes y abundancia de agua que había en su solar, pero su evolución sintáctica esta relacionada con dos palabras, una de ascendencia latina y otra árabe, que más o menos se refieren a lo mismo. Así, con anterioridad al poblamiento árabe hubo un asentamiento visigodo que identificaba el lugar como “Matrice”, palabra en latín vulgar que vendría a significar arroyo matriz, en referencia al antiguo Arroyo de San Pedro que discurría por la actual calle de Segovia.\\
 +Con los musulmanes recibió el nombre de “Mayra”, que vendría a significar algo así como “madre de agua”, “respiradero de agua”, o “sangradera de agua”- y del sufijo mozárabe “it”, que no es otra cosa que el sufijo latino “etum”, que tenía un sentido de abundancia. Madrid sería por tanto el lugar donde abunda la mayra, es decir, la madre de agua.\\
 +Por tanto, en época musulmana la ciudad tuvo dos nombres, el latino Matrice, que seguía siendo utilizado por los mozárabes, y el árabe Mayrit. El nombre actual sería un híbrido entre el latín y el árabe que después de la conquista cristiana fue evolucionando: Magderit, Maydrid, Maiedrid.
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 +==== Siglo X (Madrid musulmán) ====
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 +La fortaleza de Mayrit fue fundada entre el 850 y el 886 por el emir Mohammad ben Abd al-Rahmman. Según Ibn Jaldun las fundaciones islámicas como Madrid contaban con abundante agua, campos de cultivo y huertas que permitían su aprovisionamiento, además de pastos y bosques cercanos para la obtención de ganado y madera.
 +Condiciones que se sumaban a su inmejorable posición defensiva pues la fortaleza se encontraba a una altura de 70 metros respecto al río Manzanares. Este Mayrit estaba formado por la Almudaina (del árabe al-mudayna = ciudadela) y por la Medina (barrios de la ciudad), y su extensión no sobrepasaba las 17 hectáreas.\\
 +La almudaina tenía una función eminentemente militar, ocupaba 7 hectáreas de superficie y estaba situada en el espacio que hoy ocupa el Palacio Real, la plaza de la Armería y la Catedral de Nuestra Señora de la Almudena.\\
 +La Medina, situada al este y sur de la almudaina tenía una extensión de unas 10 hectáreas de superficie, estaba formada por dos barrios, uno de población musulmana y otro mozárabe, separados por el antiguo arroyo de San Pedro que discurría por la actual calle de Segovia. Algunos documentos del siglo XVI atestiguan que extramuros de la ciudad hubo un cementerio musulmán que estaría situado entorno a la zona de la actual plaza de la Cebada.
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 +==== En el Siglo XII (hasta 1200) ====
 +Con la muerte del califa Al-Mansur (Almanzor) en el año 1002 se aceleró la fragmentación del califato de Córdoba en pequeños reinos, llamados taifas. Esta circunstancia fue aprovechada por los reinos cristianos de León y Castilla para iniciar su expansión sobre los territorios del Islam.\\
 +La expansión cristiana se sustentaba en un aumento de la presión demográfica, en la necesidad de obtener nuevas tierras de cultivo, en los continuos progresos militares y motivaciones del orden feudal, y en una ideología creciente sobre la legitimidad de la reconquista.\\
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 +Fernando I inició las conquistas en tierras portuguesas en 1055 y su hijo Alfonso VI las continuó hacia la España meridional con la toma del reino de Toledo en el 1085. Esta acción permitió trasladar la frontera a la meseta sur y contribuir al repoblamiento cristiano entre el Duero y el Sistema Central.
 +La toma de Toledo implicó que ciudades, castillos y fortalezas como Santa Olalla, Maqueda, Alamín, Canales, Talamanca, Uceda, Hita, Ribas, Guadalajara y el propio Madrid, capitularan sin oponer resistencia. Sin embargo, bajo órbita cristiana Madrid siguió desempeñando un papel fronterizo y militar de primer orden, debido a que entre finales del siglo XI y durante el siglo XII los almorávides primero y los almohades después protagonizaron feroces ofensivas contra el reino de Toledo y su entorno.\\
 +Esto hizo que la ciudad creciera poco y que a lo largo del siglo XI se construyera la muralla cristiana. El nuevo recinto envolvía un perímetro de 33 hectáreas aunque no toda la morfología del casco era trama urbana, pues gran parte de la vaguada de la calle de Segovia era suelo agrícola y las amplias zonas que constituían el Alcázar, el Campo del Rey y el espacio inmediato intramuros de la ciudad estaban destinadas a usos militares y defensivos, resultando que las edificaciones y el trazado viario de las calles sólo alcanzaban una extensión de 20 hectáreas. El trazado viario contaba con varios ejes principales, siendo el más importante el que unía las puertas de Guadalajara y de Santa María, y que actualmente se corresponde con el último tramo de la calle Mayor.\\
 +El resto de la retícula es muy irregular, herencia de los árabes, donde caben destacar las plazas de la Paja, de Santiago y la de Santa María. Próximo a la ciudad, en la zona nororiental se localiza el primer arrabal que tuvo la ciudad.\\
 +Su origen está vinculado a la fundación monástica de San Martín quien obtuvo del rey Alfonso VII el privilegio de carta puebla en 1125. En virtud de este privilegio se fueron poblando y ocupando los terrenos de sus inmediaciones, formando un pequeño núcleo urbano en torno a dos calles ortogonales entre sí y rodeado por un pequeño murete que discurría por los límites que marcaba la carta puebla.
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 +==== En el Siglo XIII (hasta 1300) ====
 +A comienzos del siglo XIII se fueron reduciendo las embestidas almohades contra la ciudad, con lo que se comenzó una discreta repoblación que vino apoyada por algunos privilegios reales como el Fuero, concedido
 +y sancionado en 1202 por Alfonso VIII. El Fuero de Madrid fue redactado por el Concejo - ayuntamiento- con el consentimiento del rey, y en él se fijaba por escrito el derecho local que debía regular la vida en la ciudad. El fuero estuvo vigente hasta el año 1346 en que Alfonso XI estableció en Madrid el regimiento como respuesta a las políticas centralizadoras de la Corona.\\
 +Durante todo este tiempo los madrileños vivieron de una manera independiente y ellos mismos –a modo de una pequeña República- se dieron sus propias normas, hasta el punto que la vecindad, es decir ser ciudadano de Madrid, se convirtió en la cúspide del sistema social en contraposición a las reglas del sistema estamental bajo medieval.\\
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 +Con la victoria de Alfonso VIII en las Navas de Tolosa el año 1212 se alejaron de la cuenca del Tajo las tensiones de la reconquista. A partir de este momento Madrid perdió su carácter de ciudad de frontera y se inicia un periodo de consolidación y crecimiento urbano, en el que también se retomó la labor de repoblar su alfoz. Esta circunstancia ocasionó no pocas disputas con el poderoso concejo de Segovia por la tenencia de las tierras del Real del Manzanares.\\
 +En la retícula urbana se perciben usos y formas de ocupación del espacio diferentes, por lo que se puede empezar a hablar de coso, arrabal, villa y mercado, y cuya extensión va poco a poco densificando las 33 hectáreas que envolvía el perímetro de la muralla cristiana. Nuevas fundaciones monásticas extramuros de la ciudad, al norte y al sur, indican la colmatación del suelo urbano existente dentro del perímetro amurallado.\\
 +A este dinamismo urbano contribuyó de forma notable la ampliación del Fuero en 1222 por Fernando III el Santo, aunque también hubo algún que otro sobresalto como la imposición por Alfonso X el Sabio del Fuero Real entre 1262 y 1272 en sustitución del Fuero de Madrid.
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 +==== En el Siglo XIV (hasta 1400) ====
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 +Durante el siglo XIV continuó el dinamismo urbano de la centuria precedente, con la consolidación del casco urbano que envolvía la muralla del siglo XII y con la aparición de dos nuevos arrabales, los de San Ginés y Santa Cruz, cuyo origen se debió a la existencia en estos lugares de unas ermitas primitivas.
 +La configuración urbana de los nuevos arrabales sería parecida al de San Martín, con la disposición de dos calles ortogonales entre sí y un murete que envuelve su perímetro y conecta con la red caminera a través de puertas. Si se observa en el plano la disposición espacial de estos nuevos arrabales se puede constatar que a finales del siglo XIV la ciudad había experimentado un crecimiento natural en sentido este, siguiendo el camino de Alcalá. Esta circunstancia se debía a que la ciudad no podía crecer por el oeste debido a la presencia de las posesiones de la Corona (Alcázar y Campo del Rey), y al abrupto terraplén que presentaba la vega del río Manzanares.\\
 +El creciente dinamismo urbano de Madrid tuvo como uno de sus principales alicientes las repetidas celebraciones de las Cortes castellanas y las cada vez más numerosas estancias de los monarcas de la dinastía Trastámara. A modo indicativo, se celebraron cortes en Madrid con Fernando IV en 1309, con Alfonso XI en 1329 y 1341, y con los reyes Trastámara en 1390 y 1393. Pero además, la conversión del concejo en regimiento por merced de Alfonso XI en 1346 ratificaba la importancia creciente de Madrid en la geopolítica castellana, aunque supusiera la pérdida de autogobierno que el Fuero de 1202 había dado a la ciudad.
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 +==== En el Siglo XV (hasta 1450) ====
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 +Durante la primera mitad del siglo XV la ciudad siguió creciendo y se siguieron ocupando los huecos que quedaban entre las cavas de la muralla y entre los arrabales de San Martín, San Ginés y Santa Cruz, hasta entonces utilizados como muladares o basureros, así como se fue colmatando el espacio vacío que había en las cabeceras de los caminos de Alcalá, de Atocha y de Toledo.\\
 +La ocupación de este espacio refuerza la tendencia del crecimiento urbano de la centuria precedente, que de forma natural se sigue desarrollando principalmente en sentido este por el camino de Alcalá. La urbanización del espacio estuvo promovida por el concejo madrileño, aunque con una regulación bastante desigual. Así, durante la primera mitad del siglo se fueron cediendo solares públicos del arrabal a las poblaciones musulmana y judía, para a partir de 1453 ceder a la oligarquía local las parcelas más valiosas y próximas al recinto murado del siglo XII.\\
 +La celebración en la ciudad de las Cortes castellanas de 1419 y 1433 vinieron a sancionar la importancia que había adquirido la villa de Madrid para la Corona, pues no hay que olvidar que era tierra de realengo.
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 +===== Madrid corte =====
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 +==== En el Siglo XVI (hasta 1500) ====
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 +Con la muerte de Enrique IV en Madrid, en 1474, las disputas por la sucesión al trono enfrentaron en una nueva guerra civil a los partidarios de Juana la Beltraneja y a los de Isabel la Católica. El marqués de Villena, partidario de la primera, se apoderó del Alcázar y obligó a la futura reina Isabel a sitiarlo en 1475, con lo que se produjo la destrucción de gran número de casas que había en sus proximidades y en el Campo del Rey.\\
 +El concejo madrileño tuvo que asumir las secuelas de este desgraciado episodio donando suelo público para la repoblación de aquella zona. Sin embargo, y pese a estos esfuerzos, el crecimiento urbano se seguía registrando extramuros de la ciudad, inercia que se completaría durante el reinado de los Reyes Católicos con la regulación del mercado del arrabal y su ordenación urbana en 1480. Y es que a finales del siglo XV
 +había sido de tal magnitud la densificación urbana que el concejo se hizo eco de que ya no quedaban sitios libres dentro de la villa que se pudieran conceder para edificar.\\
 +En consecuencia, se siguieron ocupando los escasos espacios vacíos que había extramuros y en las cavas de la muralla. Así, se lotificó el terreno comprendido entre las puertas de Guadalajara y Cerrada (1495-1511), entre la Puerta de Guadalajara y la torre de Alzapierna en 1526, entre la puerta Cerrada y el Alfolí en 1531 y el resto, a excepción de la cava de la Puerta de Moros, en 1535.\\
 +La mayor parcelación y ocupación del espacio se produjo después de la guerra de las Comunidades (1520-1521), sufrida en Madrid con especial virulencia por ser la mayoría de su población comunera, a excepción de los que se refugiaron en el Alcázar. No obstante, la ciudad va a superar pronto las secuelas de este episodio y continuará con su desarrollo, alcanzando la ciudad una superficie de 72 hectáreas en 1535. En este momento la ciudad presentaba un casco urbano estructurado por completo -aquel que se correspondía con los primeros recintos amurallados árabes y cristianos- y un campo circundante que se ha ido incorporando e integrando en la trama urbana.\\
 +Esta estructuración interior llevó aparejada una serie de medidas como la erradicación de fraguas, herrerías y mataderos de la villa vieja y su nuevo emplazamiento en el arrabal. La estancia del emperador Carlos V en la ciudad para asistir a la convocatoria de Cortes del año 1528 iba a suponer un hecho capital para la transformación posterior de Madrid en sede de la Corte.
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 +==== En el Siglo XVI (hasta 1600) ====
 +En 1561, Felipe II designó a Madrid como sede permanente de la Corte. Este acontecimiento, conocido como el impacto de la corte, va a ser determinante en la evolución de todos los aspectos históricos, sociales y económicos de Madrid y su territorio.\\
 +Fueron muchos los motivos que indujeron a Felipe II a instalar su corte en Madrid. Por lo pronto la ciudad era feudo del rey y contaba con una situación geográfica estratégica en el centro peninsular, en la que abundaba el agua, los recursos y los bosques cercanos para cazar. Además, contaba con un palacio cómodo (Alcázar) y la ciudad era un territorio virgen en cuanto a otros contrapoderes que pudieran incomodar al rey, esto es, una nobleza débil, y una iglesia poco representativa.\\
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 +Esta decisión tuvo una enorme repercusión para la ciudad pues además de convertirse en la residencia del rey, su familia y su séquito, también implicaba la llegada a la ciudad de los aparatos centrales del Estado y de continuas oleadas de inmigrantes atraídas por el influjo de la corte. Así, la ciudad casi cuadriplicó su superficie en poco tiempo, al pasar de las 72 hectáreas que tenía de extensión en 1535 a 134 hectáreas en 1565 y a 282 a finales del siglo. De la misma forma, el caserío urbano compuesto en 1563 por 2.520 inmuebles, pasó a 4.000 en 1571, y rebasó los 7.590 en las postrimerías del reinado de Felipe II; es decir, el número de casas se multiplicó por 3, lo que supone una construcción de 150 viviendas anuales. Los datos de la población también son reveladores; si en 1561 la villa tenía unos 12.700 habitantes, creció hasta 42.000 en 1571, hasta 55.000 en 1584 y alcanzó los 90.000 en 1597. En apenas 40 años la población madrileña se había multiplicado por 4 veces y media, rebasando con creces la tasa de crecimiento anual de las ciudades castellanas, y convirtiéndose en una de las 20 ciudades más pobladas de Europa.\\
 +El nuevo caserío de la ciudad se fue estableciendo entorno a los caminos que llegaban a la Villa (Alcalá, Carrera de San Jerónimo, Atocha, Embajadores, Toledo...) y de esta manera, se fueron estructurando los ejes principales que todavía discurren por lo que se ha venido llamando el Madrid de los Austrias. Por el oeste, fue importante la apertura en 1577 de la calle Segovia hasta su encuentro con el puente homónimo que años antes había construido Juan de Herrera. También se van a crear nuevos ejes urbanos como los de las calles de Leganitos, Amaniel, ancha de San Bernardo, Tudescos – Correderas alta y baja de San Pablo- y el eje que comunica la Puerta del Sol con el exterior de la Villa a través de la calle Montera, la Red de San Luis y las calles de Hortaleza y Fuencarral.\\
 +Las zonas más antiguas de la ciudad fueron objeto de una profunda remodelación, poco a poco se fueron derribando las murallas medievales y buena parte de sus puertas para poder ampliar las calles y crear nuevas plazas comerciales. En esta lógica se encuadra la regularización de la plaza del Arrabal en 1581, que supuso el derribo de las llamadas “casas de la manzana” y la construcción en 1590 de la Casa de la Panadería.\\
 +No sólo trajo “bondades” el establecimiento de la corte, pues para poder alojar al sequito real, a los funcionarios, a la nobleza y a los prelados, el rey había ordenado a su Mariscal de Logis que requisará el 20 % de las casas de la ciudad para alojar en ellas a tan selectos inmigrantes. Pero como no eran suficientes, al poco tiempo y en virtud del derecho conocido como Regalía de Aposento, se ordenó reservar la mitad de las viviendas madrileñas para estos fines. Lógicamente, muchos madrileños optaron por construir y transformar el interior de sus casas de forma que fuera imposible hospedar a los servidores del rey. Estos inmuebles que fueron denominados “casas a la malicia” sirvieron de poco, pues todas las casas que impedían el obligado alojamiento fueron gravadas con un nuevo impuesto. Los fondos obtenidos de la nueva tasa fiscal se emplearían en sufragar los gastos de hospedaje de los servidores de la Corona.
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 +==== En el Siglo XVII (hasta 1700) ====
 +A comienzos del siglo XVII el Duque de Lerma asumió la titularidad de la dirección política de la monarquía con la confianza de Felipe III (1598-1621), y se produjeron una serie de cambios políticos que afectaron profundamente a Madrid.\\
 +Las grandes realizaciones urbanas que se realizaron en la ciudad durante la primera mitad del siglo XVII son el reflejo de la munificencia y fastuosidad inaugurada por Lerma, pareja a la progresiva intensidad que iban tomando las manifestaciones sociales y culturales del barroco. Sin embargo, antes de que esto ocurriera, en el invierno de 1601 se iba a producir un episodio sombrío para la ciudad, el traslado de la corte a Valladolid. La decisión de trasladar la corte a Valladolid fue obra del Duque de Lerma, ya que estaban cerca sus dominios nobiliarios, tenía una amplia influencia sobre el poder municipal y además se le dio una fuerte suma de maravedíes en concepto de donativo. Convencido Felipe III de la conveniencia que supondría para la monarquía su nuevo emplazamiento, el 10 de enero de 1601 el Consejo de la Cámara publicó el decreto oficial del traslado de la corte.\\
 +De nada sirvieron las peticiones, las súplicas y los memoriales que el concejo madrileño elevó al rey. Y es que el traslado de la corte, después de haber permanecido en Madrid durante cuarenta años, iba a suponer el declive para el dinamismo de la ciudad y la ruina para muchos de sus habitantes. Pero ni Valladolid resultaba una ciudad cómoda para la corte ni Madrid estaba dispuesto a dejarse arrebatar tal privilegio. Madrid negoció la vuelta de la corte con Felipe III, tras pactar un sustancioso donativo de 250.000 ducados. Lógicamente, de esta cantidad se entregó una tercera parte al Duque de Lerma y con las dos terceras partes restantes la villa se comprometía a construir un nuevo cuarto para la reina en el Alcázar.\\
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 +En 1606 la corte volvía a encontrarse de nuevo en Madrid y el concejo comprendió que el Alcázar era su mejor vínculo con la corona, por eso se decidió a invertir en él. Durante los últimos años del reinado de Felipe III y los primeros del reinado de Felipe IV (1621-1665) la ciudad vivió un programa de construcciones públicas para equiparar su aspecto físico a la realidad de su papel político, que por cierto ya mostraba síntomas de un claro declive. Entre 1617 y 1619 la plaza Mayor por fin vio ordenado su espacio urbano, cerrado por una fachada uniforme y regular que lo envolvía, según un proyecto de Juan Gómez de Mora que culminaba la transformación de la antigua plaza del Arrabal en una plaza cortesana. También, el 15 de noviembre de 1623 Felipe IV en solemne ceremonia puso la primera piedra de la catedral de Madrid, un sueño largamente acariciado por la villa y abortado dos años después. No pasó igual con la construcción del Palacio del Buen Retiro (1632-1640), en buena medida sufragado por la villa, y ubicado en el extremo opuesto de la ciudad al que se encontraba el Alcázar. Madrid, a partir de entonces quedaba flanqueado por dos grandes posesiones reales, el Alcázar y el palacio de recreo.\\
 +Pero al margen de este Madrid cortesano de los fastos barrocos, el caserío había seguido creciendo hasta alcanzar en el primer tercio del siglo XVII una población cercana a los 130.000 habitantes y una extensión de 400 hectáreas, a las que habría que añadir otras 300 hectáreas correspondientes a los reales sitios (Palacio del Buen Retiro, Campo del Moro). Bajo este contexto, el concejo y la Corona desarrollaron algunas iniciativas para remozar el caserío existente y paliar la carestía de infraestructuras. Así, empezaron a construirse los conocidos viajes de agua, como el de Amaniel (1614-1616), con objeto de suministrar agua potable al Alcázar, a varias fuentes públicas, a casas particulares y conventos, a la vez que se iban consolidando nuevas plazas públicas (la de la Cebada, Mayor y Balnadú).\\
 +Sin embargo, las dimensiones que había alcanzado la ciudad se mantendrán prácticamente inalterables durante los próximos doscientos años. Esto se debió a la construcción en 1625 de una nueva cerca que envolvía la ciudad y que tenía la finalidad de fiscalizar, a través de sus puertas, los abastos que entraban en la ciudad.\\
 +Durante el reinado de Carlos II (1665-1700), último de la Casa de Austria, la efervescencia urbanística que había conocido la ciudad se había desvanecido cuando todavía reinaba su padre.
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 +==== En el Siglo XVIII (hasta 1800) ====
 +La muerte de Carlos II en 1700 sin sucesión tuvo consecuencias devastadoras no sólo para España sino para las distintas potencias europeas que se alinearon entre los dos pretendientes al trono, que a la sazón eran Felipe de Borbón, duque de Anjou y nieto de Luis XIV de Francia y el Archiduque Carlos de Austria. Después de 15 años de contienda en la Paz de Utrecht se concertó que Felipe de Borbón accediera al trono de España con el título de Felipe V, iniciándose la andadura de la dinastía Borbón hasta nuestros días. \\ Al igual que en periodos precedentes, los Borbones desarrollaron distintas iniciativas políticas, sociales y culturales con el fin de reflejar la imagen del poder real de la nueva dinastía. La ciudad, por lo tanto, se seguiría utilizando como el escenario adecuado desde el que proyectar y resaltar la imagen de ese poder, en el que, por otra parte, se introducían cambios y matices diferenciadores con respecto a la monarquía de los Austrias.\\
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 +Las primeras transformaciones urbanas se iniciaron bajo el corregimiento del Marqués de Vadillo (1715-1730), con la ordenación de la periferia sur-occidental de la ciudad para tratar de establecer una nueva relación espacial entre la ciudad y el río Manzanares. Sin embargo, el "desafortunado" incendio del Alcázar en la navidad de 1734 obligó a la corte a trasladarse al palacio del Buen Retiro, con lo que los proyectos de remodelación de la periferia también se trasladaron al eje formado por los prados viejos de San Jerónimo. Estas obras formarían parte de un proyecto unitario que habían diseñado los arquitectos Corona y Guiz en 1744. La nueva tensión urbana del área oriental hizo que las reformas también se fijaran en el resto de la periferia, donde se realizaron algunas actuaciones puntuales y exentas de un plan general de remodelación. Así, en el noroeste se acometió y ornamentó el nuevo camino de Areneros y se construyó la Puerta de San Vicente (1724-1728); en el norte se prefiguraron los bulevares siguiendo el proyecto de F. Nangle (1757); por último, en el sur se construyó el acceso que comunicaba con el nuevo Puente de Toledo (1719-1732) y se remodeló el entorno de la nueva puerta de Atocha con una red caminera en forma de tridente, dando lugar a la formación de los paseos de Atocha (1733-1736) y de las Delicias (1754) e integrando en el trazado viario el Santuario de Santa María de la Cabeza. Durante el reinado de Carlos III se van a producir las reformas urbanas más importantes del siglo XVIII, siguiendo las directrices políticas del Conde de Aranda, primero, y del Conde de Floridablanca, después. Estas políticas chocaron con los intereses de un gobierno local que poco a poco veía como perdía la poca autonomía jurisdiccional que le quedaba. En 1767 se activan los proyectos del Prado de San Jerónimo (1767-1784) y de la Cuesta de San Vicente (1767-1777). El primero fue proyectado por José de Hermosilla y venía a ordenar urbanísticamente el ámbito de la vaguada del arroyo de la Fuente Castellana. Se trataba de integrar de forma unitaria los fragmentos dispersos del espacio de transición entre la ciudad y el conjunto palatino del Buen Retiro, mediante la creación de un espacio circoagonal limitado y embellecido por fuentes (Cibeles, Neptuno y las Cuatro Estaciones o de Apolo), y vías arboladas. La obra se remata con el arreglo y ornato del paseo tangencial que desemboca en la nueva Puerta de Alcalá (1774-1778) y la remodelación del paseo que por el sudeste se dirige hacia el Convento de Nuestra Señora de Atocha. En 1775 se hizo cargo de las obras Ventura Rodríguez, encargándose del diseño final de las fuentes y añadiendo al proyecto original las cuatro fuentecillas del cruce de la calle de Huertas y la fuente de la Alcachofa junto a la Puerta de Atocha.\\
 +La remodelación del entorno del nuevo Palacio Real, de la Cuesta de San Vicente (1767-1777), no tuvo el éxito deseado. Esto se debió fundamentalmente a la ingente obra de ingeniería que hubo que realizar, porque para suavizar la pendiente entre la cota del antiguo Alcázar y el acceso noroccidental de la ciudad se tuvieron que reestructurar el Paseo de la Florida, el Camino de El Pardo y la Cuesta de San Vicente. Al mismo tiempo se abrió la nueva calle Real, al este del nuevo palacio, como un auténtico foso de segregación entre éste y la ciudad.\\
 +Otras actuaciones vinieron a completar la remodelación y arbolado de los caminos de la periferia, como los paseos del sur (1775-1780), la terminación de los accesos de la Puerta de Atocha y la solución final que adoptó la caminería de este último lugar para comunicar con el fallido proyecto del Canal del Manzanares.\\
 +Pese a estas realizaciones urbanas, orientadas más que nada a mejorar los entornos palaciegos, lo cierto es que la ciudad apenas había crecido, ocupando los espacios semiurbanos que quedaban junto a la cerca de 1625 y aprovechando las tensiones que sobre esta había ejercido la remodelación de los paseos de la periferia. Las cifras hablan por sí mismas, pues tan sólo se sumaron 100 hectáreas a las 700 que tenía la ciudad en 1625, y eso que la población había alcanzado algo más de 150.000 habitantes a mediados del siglo XVIII, para alcanzar los cerca de 190.000 a finales de la centuria.
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 +===== Madrid capital =====
 +==== En el Siglo XIX (hasta 1845) ====
 +Durante las cuatro primeras décadas del siglo XIX se asiste a un periodo de profundos cambios en todos los ámbitos de la sociedad, que tuvieron como telón de fondo una creciente dicotomía entre lo nuevo y lo antiguo, entre la España monárquica característica del Antiguo Régimen y la construcción del nuevo Estado constitucional. En este contexto tuvieron cabida los efectos que produjo la Guerra de la Independencia, entendida también como una revolución liberal burguesa, el reinado de José I Bonaparte, la reacción absolutista de Fernando VII, las experiencias políticas del Trienio Liberal (1820-1823), la gestación en 1834 del Estado liberal y la primera Guerra Carlista. La ciudad no fue inmune a todos estos acontecimientos, más aún cuando a partir de 1834 adquirió el rango de capital del Estado. Así, entre 1808 y 1843 la morfología urbana registra un proceso de doble destrucción, por un lado, el que ha provocado la Guerra de Independencia (Real Sitio del Buen Retiro), y, por otro lado, la destrucción programada de algunas zonas que persiguen intereses urbanísticos como resultado de los procesos desamortizadores. Los primeros derribos programados se produjeron durante el reinado de José I Bonaparte entre 1809 y 1810, lo que le valió el apodo de rey plazuelas, ya que donde antes hubo conventos luego se abrieron plazas (Santa Ana, Cortes, Mostenses, San Martín, Ramales). No obstante, y pese a lo que Bonaparte representara, lo cierto es que con estas plazas se le dio un aspecto más racional y funcional a la ciudad.\\
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 +Uno de los proyectos más ambiciosos de este monarca fue la creación de una gran plaza junto a la fachada oriental del Palacio Real, a costa del derribo de gran número de casas y de algún que otro edificio singular (Casa del Tesoro y Convento de San Gil). Sin embargo, las obras las habría de continuar Fernando VII en 1817, tres años después de su restauración en el trono. Isidro González Velázquez se encargó de la concreción de este espacio que contaría con la construcción de un nuevo Teatro Real en el extremo opuesto al palacio. El teatro, diseñado por Antonio López Aguado, fue inaugurado en 1850 y su estética había condicionado tanto el desarrollo de la plaza que se decidió derribar todo lo que se había hecho hasta entonces. El proyecto definitivo, obra de Narciso Pascual y Colomer, fue aprobado en 1844 y es el que actualmente presenta la plaza de Oriente.\\
 +La creación de los primeros cementerios en las afueras de la ciudad también se debe a Bonaparte (Generales del Norte y del Sur), seguidos durante el reinado de Fernando VII y décadas posteriores por las conocidas sacramentales (San Isidro, San Nicolás, San Ginés...). Estas mejoras de la ciudad se completaron con el arreglo de unos pocos jardines y la construcción de nuevas dependencias de recreo en el Buen Retiro (jardines del Reservado, Casita del Pescador, Casa de Fieras...), pues después de la Guerra de Independencia del antiguo palacio sólo quedaron en pié el Salón de Reinos – actual Museo del Ejército- y el Salón de Baile –Casón del Buen Retiro-.\\
 +Tras la muerte de Fernando VII en 1833, los liberales aprovecharon la coyuntura que les ofrecía la regencia de María Cristina y la beligerancia carlista para hacerse con el poder y constituir el Estado liberal. La burguesía se encargaría de dirigir los designios del país bajo el nuevo marco constitucional que otorgaba la soberanía nacional. Desde este momento la ciudad se comenzaría a analizar como un todo y no como un escenario cortesano. Las primeras medidas consistieron en reorganizar la administración local (1834-1836) bajo el mandato de José Vizcaíno, conocido como Marqués viudo de Pontejos. Este personaje, que fue el primer alcalde constitucional de Madrid, también se encargó de la reforma del paseo de las Delicias de Isabel II, más tarde llamado de la Fuente Castellana (tramo del actual Paseo de la Castellana que se extiende entre las plazas de Colón y Emilio Castelar).\\
 +Al mismo tiempo, el gobierno liberal presidido por Mendizábal puso en marcha la conocida desamortización eclesiástica de 1836, proceso que sumergió a la ciudad en un periodo de enorme confusión. Así, junto a las operaciones de derribo con proyectos apresurados y parciales de nuevas alineaciones de calles y plazas, se produjo un continuo baile de usos públicos para edificios desamortizados pero no enajenados. Plazas como las del Progreso –Tirso de Molina- de Bilbao –Vázquez de Mella- y calles como las de Jerte, Recoletos y Villanueva tuvieron su origen en este proceso.\\
 +Por último, en este periodo de confusión se encuadra la publicación del genérico proyecto de Mesonero Romanos sobre "el estado de la capital y los medios para mejorarla", proyecto que embarcará al municipio en un tímido intento de organización de la ciudad con pobres resultados y, más que nada, se concretará en actuaciones como la reforma de la división administrativa, la nueva denominación y numeración de las calles y, entre otras cuestiones, la reglamentación de algunas normativas municipales sobre aceras y empedrados.
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 +==== En el Siglo XIX (hasta 1875) ====
 +A la altura de 1840 la escasez de la vivienda se había convertido en uno de los problemas más acuciantes y de difícil solución, pues apenas había suelo para tan abultada demanda. Los propietarios, amparados en la Ley del Inquilinato de 1842, aprovecharon esta circunstancia para subir los precios de unos alquileres que, de por sí, eran inasequibles para los numerosos inmigrantes y trabajadores que llegaban a la ciudad. La Ley de promoción y regulación de "casas para pobres", promulgada en 1852, apenas mejoró la situación y la población marginal no tuvo más remedio que asentarse en dos pequeños núcleos suburbiales a las afueras de la cerca: el principal, al norte de la ciudad, llamado arrabal de Chamberí, y, el otro, al sur, junto al Portillo de Embajadores y que daría lugar al futuro barrio de las Peñuelas.\\
 +Estas deficiencias urbanas, junto con las distintas actuaciones urbanas que se habían realizado a raíz de la desamortización, van a ser integradas en una actuación conjunta a partir de 1845, según dos estrategias diferentes: la reforma interior de la ciudad y la aparición del ensanche. Mesonero Romanos, adalid de la reforma y declarado oponente coyuntural del ensanche, propondrá desde su cargo de concejal dos planes generales de reforma urbana (1846 y 1849) que momentáneamente triunfarán sobre la alternativa de expansión propugnada por el gobierno y esbozada por J. Merlo (1846).\\
 +Estos planes, que marcarán la pauta urbanística durante la década siguiente, se basaban en la apertura de pequeñas calles, el ensanche y realineación de las existentes, junto con el incremento de los servicios municipales y una ambigua actuación y acotación de los arrabales existentes. Así, en el plan de mejoras de 1846 se apuntaba la necesidad de actuar sobre el paseo de Recoletos, ensanchándolo a costa de las huertas que lo flanqueaban por su lado izquierdo, junto con la remodelación de sus zonas aledañas: la zona del Barquillo y la zona que hoy ocupa el espacio de las inmediaciones de la calle de Serrano. La primera, situada a la izquierda del paseo, era entonces un arrabal constituido por huertas, corrales, tahonas y herrerías; la segunda, a la derecha del paseo, serviría para construir una elegante barriada hasta la Puerta de Alcalá. Poco tiempo después se materializaron en estas zonas dos de los barrios más emblemáticos del Madrid romántico isabelino (de un lado el formado por las calles de Gravina, Almirante, Prim, Fernando VI y, del otro lado, por las calles de Recoletos, Villanueva y Jorge Juan). Al mismo tiempo se continuó actuando sobre la periferia con el fin de conectar el paseo de la Fuente Castellana con el arrabal de Chamberí, a través de los nuevos paseos del Obelisco -hoy Martínez Campos- y del Cisne -hoy Eduardo Dato-.
 +Otra de las grandes reformas fue la de la plaza de la Puerta del Sol (1852 y 1862), concebida por los liberales como un nuevo espacio público de monumental centralidad, con un marcado carácter representativo. Pronto se convertiría en polo de atracción para importantes actividades comerciales, administrativas y financieras, lo que también alentó la reforma de sus calles colindantes (Preciados, Carretas, Arenal y Ancha de Peligros).\\
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 +Pero la llegada del Ferrocarril (1851) y de las aguas del Canal de Isabel II (1852), el rápido crecimiento de la población, que va alcanzar los cerca de 300.000 habitantes en 1860, y la desamortización de propios y arbitrios que impulsó Pascual Madoz (1855), van a poner de relieve la necesidad que tiene la capital de expandirse más allá de la cerca. En 1857 el gobierno va a aprobar la puesta en marcha del anteproyecto de ensanche, tres años después será aprobado el realizado por Carlos María de Castro, y a partir de 1868 comenzará a derribarse la cerca de 1625. Madrid había estado cercado durante casi dos siglos y medio, sin tener posibilidad de crecer. Mediante este crecimiento planificado, que no llegó a materializarse en su totalidad, a las 800 hectáreas que tenía la ciudad se le añadirán 1500 más, producto de una amplia corona de terreno que envolvería la ciudad por el norte, este y sur, a la vez que se planificaban los distintos usos del suelo (residencial, industrial, militar, ocio, agropecuario...). Además, a la dinámica del ensanche se sumarán las nuevas barriadas de Argüelles y Alfonso XII, producto de la enajenación de antiguas posesiones de la Corona. No obstante, el crecimiento de los nuevos barrios de Chamberí, Salamanca y Peñuelas fue muy lento hasta 1875.\\
 +Las expectativas de crecimiento de la ciudad se van a complementar con nuevas mejoras en el interior, como la creación del nuevo eje de la calle Bailén. La idea de unir el Palacio Real con la iglesia de San Francisco el Grande por medio de una gran avenida ya había sido abordada por los primeros Borbones y por José I Bonaparte, pero esto implicaba la construcción de un colosal viaducto para salvar el desnivel de la calle de Segovia, con lo que los proyectos quedaban abandonados por falta de medios. No será hasta 1861, cuando por fin se ponga en marcha este proyecto que contará con la construcción de un viaducto (1872). Los barrios de Palacio y de San Francisco quedaron unidos a través de la calle de Bailén en 1883, y su coste no sólo fue económico, pues para su realización tuvieron que derribarse muchas casas y la iglesia de Santa María, la más antigua de Madrid.
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 +==== En el Siglo XIX (hasta 1900) ====
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 +En el último cuarto del siglo XIX la población de Madrid iba a alcanzar el medio millón de habitantes y el crecimiento urbano se concretaría en la construcción del ensanche y en la aparición de importantes núcleos en la periferia.\\
 +La construcción de los barrios del ensanche fue impulsada por la legislación, como, por ejemplo, la Ley de 22 de diciembre de 1876 y la Ley de 26 de julio de 1892. Así, los sectores que más rápidamente se conformaron fueron los barrios de Chamberí y los nuevos sectores de Alfonso XII y Príncipe Pío (Argüelles), originariamente no proyectados en el ensanche. El barrio de Salamanca, por el contrario, fue de construcción pausada, pues desde que en 1863 se levantaran las primeras casas del frente de Serrano no se colmataría hasta la década de 1930. A finales de siglo, el tejido urbano consolidado sólo comprendía las manzanas ubicadas entre las calles de Lista (hoy Ortega y Gasset) y Príncipe de Vergara; si bien las manzanas de la calle Serrano ya habían llegado a la calle de María de Molina y las de Alcalá prácticamente hasta la plaza de Manuel Becerra. Su urbanización experimentó un crecimiento triangular hacia el este, partiendo de la plaza de la Independencia y en torno a las calles de Serrano (en paralelo a la primera línea de tranvía) y de Alcalá. La manzana cerrada es el elemento modulador de la retícula, aunque sin el patio ajardinado originalmente previsto, pues tan sólo se realizó en las primeras edificaciones, al igual que de las plazas inicialmente previstas en el proyecto tan sólo se creó la del Marqués de Salamanca en el centro del barrio.\\
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 +El barrio que Castro destinara a clase obrera estaba situado al sur de la calle de Alcalá, detrás del Retiro, y sólo se edificaron algunas casas en el frente de la calle de Alcalá. La única actuación destacable fue la apertura de una avenida de 50 metros de ancho (hoy de Felipe II) que conectaba directamente la plaza de toros con la calle de Alcalá. Mucho más al sur, donde Castro había proyectado la construcción de un gran hipódromo, surgió como nuevo sector del ensanche el barrio de Pacífico. Este nuevo barrio conectaba con los terrenos del Olivar de Atocha que habían sido segregados del Retiro mediante la nueva avenida de la Reina Cristina.\\
 +El sector de Vallehermoso, hoy englobado en lo que conocemos como Argüelles, no siguió la zonificación originalmente establecida por Castro, consistente en buena medida en la ubicación de instalaciones militares. Esta zona terminó siendo un barrio residencial para clases medias y su desarrollo fue mucho más lento que el de Salamanca por la existencia de cementerios. El crecimiento de los barrios de su alrededor (Chamberí y Argüelles), junto al desmantelamiento en 1884 de los cementerios permitió acelerar su construcción a finales de la centuria.\\
 +La barriada de Peñuelas, prevista originalmente por Castro como suelo agropecuario, ya contaba con un pequeño núcleo de población que se había ido asentando junto a las grandes avenidas suburbanas creadas en el siglo XVIII. El desarrollo de este barrio fue, sin embargo, industrial y para la clase obrera, debido a la instalación en sus inmediaciones de numerosas dotaciones ferroviarias, como la línea del ferrocarril de circunvalación (1866) y las estaciones de las Delicias, Imperial y posteriormente de las Peñuelas.\\
 +El bajo poder adquisitivo de los numerosos inmigrantes y trabajadores que llegaban a la ciudad atraídos por la incipiente industria impedía su acomodo en el casco viejo y en el ensanche planificado que se estaba levantando. Esto dio lugar a la creación de núcleos espontáneos y exteriores al ensanche, siguiendo, por lo general y sin ordenación urbanística alguna, las vías de acceso a Madrid. Fue tal la concentración en la periferia que incluso el ritmo de crecimiento llegó a superar en algún momento a los nuevos barrios del ensanche.
 +Estos núcleos siguen un esquema lineal a partir de una vía preexistente, se comunicaban con la ciudad a través de las líneas del tranvía y muchos de ellos, sobre todo los de la zona suroriental (la Inclusa, Peñuelas, las Injurias), carecían de infraestructuras urbanas elementales. Al norte, siguiendo el eje de la carretera de Francia en su encuentro con el límite del ensanche, se crearon los núcleos de Cuatro Caminos y de Tetuán de las Victorias; en el nordeste se creó la Prosperidad en torno a la carretera de Hortaleza y más abajo la Guindalera junto a la ronda del ensanche; en la carretera de Aragón, a su cruce con el arroyo Abroñigal, se creó la barriada de las Ventas del Espíritu Santo, y apoyándose en la carretera de Valencia se formó el arrabal del Puente de Vallecas. Vemos, pues, que de muy poco sirvieron la Ley para la construcción de barriadas de obreros (1878) y la Comisión de Reformas Sociales (1883).\\
 +También se produjeron actuaciones planificadas en la periferia y fuera del término municipal de Madrid, como la construcción de la Ciudad Lineal y la Necrópolis del Este, en los terrenos de la Elipa. La Ciudad Lineal fue concebida originariamente para ordenar a escala territorial los núcleos urbanos de la periferia mediante la creación de un asentamiento urbano, ligado desde un punto de vista racional e higienista al tendido de transporte colectivo. Sin embargo, tan sólo se realizaría una pequeña parte.
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 +==== En el Siglo XX (hasta 1916) ====
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 +El Madrid decimonónico no había conocido un proceso dinámico de industrialización, similar al experimentado por Londres o París, lo que produjo una disimetría entre su papel capitalino y las actividades propias de toda ciudad populosa. Así, mientras Madrid se comportaba como capital del Estado modernizando sus sistemas financieros, sus estructuras de servicios e integrando el mercado nacional, la ciudad, desde dentro, mostraba unos rasgos y unas estructuras socioeconómicas atrasadas. La dualidad económica entre la capital y la ciudad empezó a acoplarse durante los primeros decenios del siglo XX, con la conversión de Madrid en “la capital del capital” y con una clase política decidida a reflejar en el espacio urbano la eclosión de nuevas actividades económicas, el emergente poder municipal de la capital y la cristalización de una nueva sociedad mercantil.\\
 +El desastre colonial de 1898 trajo consigo una creciente nacionalización de la economía, protagonizada especialmente por la repatriación de capitales americanos y filipinos. Esta nueva dimensión económica incidió en el incremento de la actividad financiera de la ciudad, y con ésta el de otros sectores como la construcción y la industria, y sobre todo el sector servicios, que verá aumentado considerablemente el número de trabajadores (servicio doméstico femenino, burocracia administrativa, policía y ejército). La población también va a crecer de forma considerable al socaire de estos acontecimientos, pasando de los 539.835 habitantes que tenía la ciudad en 1900 a 599.807 en 1910.\\
 +En esta dinámica demográfica influyeron, junto a la inmigración, el descenso de las tasas de mortalidad y mortalidad infantil, con lo que por primera vez se registro en la ciudad un crecimiento vegetativo de saldo positivo continuo, aun cuando se produjo un ligero descenso de la natalidad. Sin duda, asistimos a una mejora en las condiciones de vida de los madrileños, que se traduce en una mejora de la alimentación y los abastecimientos, la puesta en práctica de medidas higiénico sanitarias y el control de las epidemias. No obstante, la sociedad va a seguir estando polarizada entre dos bloques, de un lado el constituido por la nobleza, la alta burguesía y el clero, y, de otro lado, el formado por las clases populares (asalariados, jornaleros, mendigos y marginados). Estos dos bloques estaban separados por un pequeño colchón formado por una emergente clase media.\\
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 +Desde un punto de vista urbano, van a proseguir los proyectos de reforma del interior, se continuara con el proceso de construcción del ensanche y de los núcleos urbanos de la periferia, y aparecerán como nueva experiencia urbana las colonias unifamiliares. Estas colonias, llamadas entonces de casas baratas, empezaron a desarrollarse a partir de la ley de 1911 y aunque en un principio estuvieron orientadas hacia las clases medias, acabaran por convertirse, a partir de la década de 1920, en el prototipo de residencias para la clase obrera. La primera en construirse fue la Colonia de la Prensa (1911-1916), destinada para periodistas y situada entre los dos carabancheles.\\
 +Lo más destacado del periodo fue la apertura de la Gran Vía. Este proyecto hunde sus raíces en el siglo XIX, pues tanto en 1862 como en 1886 se manejo la posibilidad de abrir una gran avenida que atravesara el casco antiguo de Madrid para unir, respectivamente, la Puerta del Sol con la Estación del Norte, y los barrios de Salamanca y Argüelles. Superadas las dificultades técnicas con la ley para la Construcción de Grandes Vías, en 1904 fue aprobó el proyecto de construcción de la Gran Vía, realizado por los arquitectos municipales José López Sallaberry y Francisco Andrés Octavio. Se trataba de construir un trazado viario en pleno centro urbano, dividido en tres tramos. El primero iba desde la calle Alcalá hasta la Red de San Luis, en paralelo a Caballero de Gracia, fue llamado avenida del Conde de Peñalver (en honor del alcalde que había emprendido su apertura) y se construyó entre 1910 y 1918. El segundo, sigue aproximadamente parte de lo que fue la calle de Jacometrezo hasta la plaza del Callao, tomó el nombre de avenida de Pi y Margall y sería construido entre 1922 y 1924. El tercero y último, denominado avenida de Eduardo Dato, se construiría entre 1926 y 1931 y vendría a prolongar la calle de Preciados hasta la antigua plaza de San Marcial -hoy Plaza de España-. Esta gran obra de cirugía urbana se había concebido como zona de ocio, como escaparate de nuevas y pujantes actividades comerciales y como puerta de entrada al cosmopolitismo de entreguerras.\\
 +La modernidad que va tomando la ciudad también se debe a la aparición de nuevas infraestructuras y a la mejora de las existentes. En estos momentos se encuentran en pleno desarrollo los tendidos del gas, de la electricidad y del telégrafo, las redes de distribución de agua y saneamiento, las mejoras del tráfico rodado que ya cuenta con automóviles, el desarrollo de los ferrocarriles de vía estrecha, la electrificación de las líneas del tranvía y de otras nuevas que conectan con los nuevos barrios, y las obras de canalización del río Manzanares con sus dos grandes colectores.\\
 +La creciente ocupación del espacio y la construcción de nuevas instalaciones van a inducir a la ciudad a hacerse con algunos terrenos de los términos municipales colindantes. Así, a la altura de 1910 habían pasado al término municipal de Madrid las parcelas donde se asentaban la Necrópolis del Este y el Colegio y Asilo de la Paloma, en detrimento de Vicálvaro y Fuencarral, respectivamente.
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 +==== En el Siglo XX (hasta 1930) ====
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 +La neutralidad española durante la Gran Guerra (1914-1918) convirtió súbitamente a Madrid en un lugar de cruce de intereses políticos y económicos, que se tradujeron en una intensa y fructífera actividad arquitectónica y urbana. La ciudad comenzará entonces su andadura hacia su conversión en una gran metrópoli europea, alcanzando a finales de la década de 1920 el millón de habitantes y una superficie urbanizada cercana a las 1.700 hectáreas, descontadas las cerca de 1.200 hectáreas correspondientes a las calles, plazas, parques y jardines. Desde el gobierno se va a fomentar la construcción de viviendas sociales siguiendo el modelo de la ciudad jardín, sobre todo, durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). La construcción de estas colonias de casas baratas, compuestas por viviendas unifamiliares, no obedece a ningún plan específico para la urbanización del extrarradio, pues se trataba de actuaciones dispersas que en general obedecían a corporaciones de índole profesional. Con la ley de 1911 se construyeron la Ciudad Jardín Alfonso XIII (1915-1924), y la Colonia Socialista (1919-1920); con la ley de 1921 y el impulso de la dictadura se construyeron la Ciudad Jardín del Norte (1923-1929), la Colonia de la Prensa y Bellas Artes (1926-1928), la Primo de Rivera –para guardias municipales- (1926-1928), Los Cármenes (1926-1928) –para funcionarios civiles- la Maudes (1928-1929); la Fuente del Berro (1926) y la Colonia Manzanares (1928-1929).\\
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 +El despliegue de nuevas infraestructuras y el desarrollo de las existentes fue determinante para la conversión de la ciudad en metrópoli. A las cada vez más sofisticadas redes de abastecimiento y distribución de agua, alcantarillado, electricidad y gas, se añadió la red del teléfono. En 1929 Madrid contaba con cuatro centrales de telefonía (Gran Vía, Jordán, Salamanca, y Delicias) dotadas con un moderno sistema automático. De estas centrales salían 24.800 líneas en servicio que atendían a 33.500 aparatos.\\
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 +Las infraestructuras de transportes también habían alcanzado un grado satisfactorio. En 1929, desde el centro, ensanche y otras áreas de la ciudad se podía acceder a prácticamente todas las barriadas del término municipal y del extrarradio. Se disponía de 44 líneas de tranvía, 2 líneas de metropolitano con 30 estaciones, 10 líneas de autobuses urbanos y suburbanos, y gran número de taxis, motocarros y camionetas de alquiler. Sus siete estaciones ferroviarias comunicaban con todas las capitales y localidades importantes de las provincias, con los principales puertos y con las fronteras. También se contaba con 63 líneas de autobuses provinciales, más 15 de enlace, y un servicio de líneas aéreas regulares en el aeródromo militar de Getafe, mientras se construía el aeropuerto de Barajas.
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 +==== En el Siglo XX (hasta 1939) ====
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 +A lo largo de la década de 1930 concluyeron las obras de la Gran Vía, los barrios del ensanche se urbanizaron casi en su totalidad, los núcleos de la periferia habían desbordado con creces los límites del término municipal de Madrid y la Casa de Campo había pasado a la jurisdicción municipal en 1931, tras su separación definitiva de la Corona.\\
 +El proceso constructivo de colonias de casas baratas y ciudades jardín, que impulsó decididamente la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), continuó en los últimos momentos de la monarquía y durante la segunda república. Al medio centenar de colonias que había en la ciudad se añadieron algunas pocas más, como la del Parque Residencia (1931-1933) y la de El Viso (1933-1934).\\
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 +Una de las acciones urbanísticas más importantes y ejemplares del Madrid de los años 30 fue la construcción de la Ciudad Universitaria. Su creación fue establecida por Real Decreto de 17 de mayo de 1927, a instancias de Alfonso XIII y se situó en La Moncloa, al noroeste de la ciudad, fuera del ensanche, sobre una extensión de terreno de 320 hectáreas. Su planificación fue encomendada al arquitecto López Otero, quien proponía un imponente conjunto urbano articulado entorno a grandes ejes viarios y extensas y magníficas zonas ajardinadas. La intención era crear una ciudad hasta cierto punto segregada de la ciudad real, con una cierta voluntad de aislar a la población estudiantil en unos tiempos de crecientes conflictos contra la monarquía, pero también con la voluntad de crear una ciudad del saber siguiendo las directrices de los campus universitarios de Europa y EE.UU.\\
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 +La construcción de la Ciudad Universitaria, iniciadas las obras en 1928, conoció dos etapas marcadamente diferentes: la etapa de la dictadura, en que se establece el proyecto, se encamina su gestión, y se comienzan los primeros edificios (el célebre de la Fundación del Amo, y el conjunto de Medicina); y la etapa de la República, que -variando en algunos aspectos la idea original- fue la que realmente produjo -mediante la creación de la «Junta Constructora de la Ciudad Universitaria de Madrid»- un impulso definitivo para la terminación del conjunto. Todo el conjunto de facultades estaba recién acabado cuando estalló la Guerra Civil, convirtiéndose su privilegiado recinto en pleno frente de batalla durante casi toda la contienda, con la consiguiente destrucción de muchos de sus edificios.\\
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 +Pero a pesar de todas estas mejoras en infraestructuras y avances sociales, lo cierto es que a comienzos de la década de 1930 Madrid era todavía una ciudad sin proyecto y era patente la falta de un plan que ordenase sus inconexos impulsos de crecimiento. En esta tesitura se elaborarán distintos planes de extensión urbana que tratarán de proyectar tanto el crecimiento futuro de la ciudad como su reorganización interior. Pero todo esto tendrá que esperar hasta bien entrada la posguerra.
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 +===== De 1939 hasta hoy =====
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 +==== De la posguerra al plan de estabilización, 1939-1959 ====
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 +Después de tres años de guerra civil, el territorio madrileño inicio un lento proceso de reconstrucción económica, que se extiende a lo largo del decenio de los años cuarenta. Tengamos en cuenta que una parte sustancial de la provincia había sufrido gravemente las consecuencias del conflicto bélico. Entre 1936 y 1937 el territorio madrileño fue el principal teatro de operaciones bélicas de la guerra civil. Tres de las cuatro fases de lo que se denomina la batalla de Madrid se desarrollaron en las cercanías de la capital. Desde la ribera del Manzanares hasta la cuenca del río Jarama la destrucción se enseñoreó de campos y villas. En 1939 era preciso reconstruir una parte importante del caserío urbano de la capital, al igual que municipios enteros como Seseña, los Carabancheles, Rivas... En suma, la provincia de Madrid fue una de las de mayor índice de destrucción per capita.
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 +La reconstrucción, pues, marcó la tónica de los primeros años cuarenta en Madrid, en un ambiente de penuria y de escasez, en el que las colas, las cartillas de racionamiento y el estraperlo son las figuras dominantes. El profesor Jiménez Díaz, a la altura de 1942, ponía de manifiesto la desnutrición generalizada de la población de Vallecas. No era una excepción, sino la norma que afectaba a multitud de madrileños de las clases menos pudientes. La lucha por la vida, el sobrevivir llenó su horizonte cotidiano, sin que ello supusiera, por razones obvias, la menor alteración de la paz social, por lo menos hasta 1951. Hecho comprensible si tenemos en cuenta el desmantelamiento del movimiento obrero, el miedo y la propia sensación de derrota. Otro conjunto de madrileños, sin embargo, hizo suya la victoria. Era aquel 44% de votantes de derechas cuando las elecciones de febrero de 1936. Habían recobrado sus valores tradicionales, sus pautas de comportamiento, y eran capaces de soportar con mayor ánimo las penalidades de la posguerra. De entre ellos, una pequeña porción ascendió en el escalafón social aprovechando su vinculación con los vencedores. Fueron los protagonistas del negocio fácil y de la rápida acumulación.
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 +En junio de 1951 un hecho conmovió a la jerarquía del nuevo Estado: la huelga de tranvías, que inapropiadamente fue denominada como huelga blanca. A escala nacional era la culminación del lento despertar de la contestación social, que había empezado a tomar cuerpo desde 1947 en el norte de España y en Cataluña. En Madrid resultó más bien la novedad, después de un decenio de orden social a rajatabla. Más que en el ámbito cuantitativo la huelga puso de manifiesto la insostenible continuación de la política económica autárquica. De todas formas, hemos tenido ocasión de comprobar a través de los archivos de la EMT, que la huelga fue ampliamente seguida en la capital, como indica el descenso de las recaudaciones, situado entre un 30 y un 40% por debajo de los días normales, según qué líneas.
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 +El 18 de julio de 1951 una significativa remodelación gubernamental, con Arburúa al frente del Ministerio de Comercio, sentó las primeras bases del nuevo rumbo económico español, que se concretaría a partir del Plan de Estabilización de 1959: el viraje hacia una política industrializadora, en el marco de una apertura económica al mercado mundial. En esa nueva orientación el territorio madrileño iba a cambiar radicalmente su estructura económica y social, a lo largo de un período de veinte años, en el que las transformaciones comenzadas a principios de siglo llegan a su culminación. Ya en los años cuarenta el nacimiento del INI había desempeñado un papel de primer orden, sobre todo en el terreno infraestructural y de equipamiento. Se instalaron o revitalizaron en la provincia varias empresas del Instituto: ADARO, E.N. Elcano, E.N. Calvo Sotelo, Construcciones Aeronáuticas S.A. (CASA), PEGASO... Así al amparo y protección del Estado, y siguiendo los cauces abiertos por el INI, diversas empresas de los sectores de maquinaria, automoción, electrodomésticos y de transformados metálicos, empezaron a radicarse en un Madrid donde no escaseaba la mano de obra barata y con un amplio mercado local. Conjunto empresarial sobre el que se edificara el posterior crecimiento industrial de los sesenta.
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 +El cambio de modelo económico iniciado en 1951 estuvo acompañado de un nuevo empuje migratorio hacia la capital, ya entrevisto en el decenio anterior. La población de hecho de la provincia pasó de 1.579.800 habitantes en 1940 a 1.926.300 hab. en 1950 y 2.606.300 en 1960. Incremento demográfico que tuvo rápidas repercusiones en el espacio urbano, e hizo necesario desempolvar las concepciones urbanísticas elaboradas en el plan Zuazo-Jansen y en el Plan Regional de Besteiro. Estas fueron las líneas teóricas que siguió Pedro Bigador para la elaboración del Plan General de Ordenación de Madrid, realizado en 1941 y definitivamente aprobado en 1946. En el se contemplaban la cuestión del gran eje norte-sur, los anillos verdes, los Nuevos Ministerios o la anexión de los municipios periféricos. En suma, la idea del Gran Madrid, que empezó a tomar cuerpo en 1950 cuando fueron agregados a la ciudad los municipios de Aravaca, Barajas, Canillas, Canillejas, los Carabancheles, Chamartín de la Rosa, Fuencarral, Hortaleza, El Pardo, Vallecas y Vicálvaro. Quedaba planteado el modelo de segregación espacial de Madrid consolidado en años posteriores, y que venía a ser la continuación de una realidad ya en curso desde el primer tercio del siglo. Entre 1946 y 1960 se perfila con toda nitidez una falla estructural que divide el norte y el sur de la ciudad, que después encontrara su proyección en el área metropolitana.
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 +Pronto se demostró la imposibilidad de que el Plan Bigador llegará a regular el crecimiento urbano de Madrid, más que por razones técnicas, por la actuación de una resultante en la que confluían varios vectores, de los que sobresalían tres: la especulación del suelo, el dejar hacer de la autoridad municipal y las carencias infraestructurales. Así comenzaba un crecimiento urbano que desbordó las previsiones iniciales, y que resultó caótico en todos los órdenes, pero productor de extraordinarias plusvalías. En 1956 existían en Madrid y su entorno próximo más de 50.000 chabolas, sin contar los problemas de infravivienda, hacinamiento y realquiler, que definían bolsas de deterioro urbano de difícil solución. Los poblados dirigidos y de absorción creados en 1954: Caño Roto, Entrevías, Fuencarral A y Orcasitas..., no lograron paliar la situación. Tampoco alteró el panorama el Decreto contra asentamientos clandestinos de 23 de agosto de 1957, ya que si posibilitó la puesta en marcha del Plan de Urgencia Social de Madrid, destinado a construir 60.000 viviendas en dos años, bajo la dirección del Ministerio de la Vivienda, a la hora de la verdad no consiguió erradicar el chabolismo.
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 +==== La creación del Area Metropolitana de Madrid, 1960-1975 ====
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 +La ampliación urbana registrada por Madrid en el decenio de los años cincuenta, a impulsos del crecimiento demográfico, los planteamientos del Plan Bigador y la gigantesca elevación de los precios del suelo fruto de la especulación desatada, a pesar de la Ley del Suelo de 1956, dejó en manos de la iniciativa privada el desarrollo urbano de Madrid, cuya actividad urbanística y constructora estuvo guiada exclusivamente por motivos lucrativos. Se consolidan de esta forma varios Madrid, uno de carácter residencial situado al Norte, de viviendas de lujo; otro de calidad constructora y urbanística aceptable dirigido a las clases medias, como la Concepción y su ampliación promovidas por Banús,...; finalmente, junto a estas zonas surgió una nueva periferia en la que las barriadas estatales, las edificaciones privadas destinadas a las clases trabajadoras, las unidades de absorción o simples aglomeraciones de chabolas se daban la mano, en un contexto de alarmante deficiencia infraestructural, como son los casos del Pozo del Tío Raimundo, Palomeras, la Alegría, la Celsa, la China,... Situación ésta que sentará las bases del posterior auge de las Asociaciones de Vecinos, que tan importante papel cumplieron en los años setenta, manifestación de la lucha de clases fuera del espacio tradicional del conflicto clasista: la fábrica. Conflicto que se articulará en torno a la reivindicación de unas mejores condiciones de habitabilidad, centradas en la calidad de vida mediante la reapropiación del territorio, del espacio urbano, como lugar en el que se vive, pero también escenario de la creación de plusvalía.
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 +El Plan General de Ordenación del Area Metropolitana redactado en 1961, en aplicación del artículo 37 de la Ley del Suelo, y aprobado finalmente en 1963 trataba de adecuarse a la nueva realidad surgida del crecimiento caótico provocado por la especulación, partiendo del reconocimiento de que Madrid, debido al desarrollo industrial y demográfico, excedía ya los límites del propio municipio recientemente ampliado, extendiendo su influencia a lo que ya comienza a ser una gran región industrial. Se crea así por el decreto del 28 de septiembre de 1964 el Area Metropolitana de Madrid que abarca a 23 municipios: Madrid, Alcobendas, Alcorcón, Boadilla del Monte, Brunete, Colmenar Viejo, Coslada, Getafe, Leganés, Las Rozas, Majadahonda, Mejorada del Campo, Paracuellos del Jarama, Pinto, Pozuelo de Alarcón, Rivas-Vaciamadrid, San Fernando de Henares, San Sebastián de los Reyes, Torrejón de Ardoz, Velilla de San Antonio, Villanueva de la Cañada, Villanueva del Pardillo y Villaviciosa de Odón. En el Plan se prevén dos grandes áreas, una de descentralización industrial situada en el Sur y Este (que se extiende hasta Talavera, Toledo, Aranjuez, Alcalá de Henares y Guadalajara), y otra residencial y de esparcimiento localizada en el Noroeste. Toma carta oficial de naturaleza, pues, la segregación territorial Norte-Sur que señalábamos anteriormente, para ser más exactos habría que decir NW-SE, y que se remonta al primer tercio del siglo.
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 +El crecimiento demográfico de Madrid en estos años continua el nuevo despegue de los años 40-50, en una tendencia que es secular para la capital, así se pasa de unas tasas de crecimiento del 203,8 en 1940 (sobre base 100 en 1900) a 248,5 en 1950, 336.3 en 1960 y 489,4 en 1970. La población de hecho de la provincia cifrada en 1.926.300 habitantes en 1950, 2.606.300 habitantes en 1960 y 3.792.600 en 1970. Las razones de este crecimiento de población -determinadas por el movimiento migratorio interior- se encuentran en el cambio de modelo económico iniciado en 1951 con la remodelación del gobierno, por el que la agricultura va a ocupar un lugar subordinado en favor del desarrollo industrial, al que serán trasvasados los excedentes agrarios a través de la política de precios. La crisis de la agricultura tradicional y la creciente mecanización del campo harán el resto, generando un importante movimiento de población del campo hacia los núcleos urbanos y hacia el extranjero. La emigración a la capital en 1970 ejemplifica esta afirmación. En primer lugar, destaca la propia provincia de Madrid con 10.990 personas (el 25,55% del total), reflejo de su tradicional posición subordinada. A continuación le siguen Toledo con 3.344 personas (el 7,78%), Badajoz con 2.927 (6,81%), Cáceres con 2.532 (5,89%), Ciudad Real con 2.244 (5,22%), Córdoba con 1.421 (3,30%), Jaén con 1.407 (3,27%), Guadalajara con 1.313 (3,05%), Avila con 1.284 (2,99%) y Segovia con 1.150 (2,67%). Madrid se constituye en un polo atractivo, que absorbe recursos humanos de un amplio contorno que se extiende a las dos Castillas, Extremadura y Andalucía, siendo el principal núcleo afectado la población rural de la propia provincia. La llegada masiva de personas hacia Madrid se canalizará en una doble dirección: serán los pobladores de los cada vez más importantes núcleos de chabolas, situadas en los arrabales y el extrarradio de la ciudad, como Vallecas, Orcasitas, San Blas, Villaverde, Chamartín...; a la vez que surtirán de mano de obra barata y descualificada al sector de la construcción, que aprovechará las condiciones de sobreexplotación mediante los bajos salarios, el destajo y el pistolerismo para realizar importantes plusvalías, ligadas a los procesos especulativos puestos en marcha con la ejecución del Plan Bigador aprobado en 1946 y del Plan General de Ordenación del Area Metropolitana aprobado en 1963.
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 +Antes de entrar en los años sesenta conviene que nos detengamos, aunque sea brevemente en la provincia. Por lo que respecta a la población los 307.876 habitantes de 1950 sólo son 346.400 en 1960, pero que en 1970 se transforman en 646.500 habitantes. De tales datos se colige el mantenimiento del estancamiento de la provincia respecto de la capital hasta los años sesenta, fecha del despegue demográfico y económico de la primera, merced a los impulsos recibidos desde la capital. Este despegue provincial es dependiente del gran desarrollo demográfico e industrial que experimenta Madrid en los años del desarrollismo, la propia especulación del suelo desatada en la capital y la atracción que ejerce sobre la industria actuaron de motor del despegue provincial: la mano de obra recién llegada buscará alojamiento en las zonas periféricas y en los municipios suburbanizados en razón del menor coste de la vivienda, aparejado a un crónico déficit de infraestructuras de todo tipo (urbanísticas, de transporte, servicios, ...); por otra parte, la industria tenderá a localizarse conforme avancen los años sesenta fuera del perímetro urbano madrileño, consecuencia de los precios del suelo y, a pesar de ello, por su cercanía a la capital, de tal manera se disocia la sede social -ubicada en la capital- del espacio productivo -la fábrica, localizada en los municipios limítrofes-.
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 +Sin embargo, como era lógico esperar, este despegue provincial no afectó uniformemente al conjunto provincial. Serán los municipios situados en los ejes radiales constituidos por la red de carreteras nacionales los que experimenten el grueso del crecimiento, mientras que otras áreas mantienen su declive, sumidas en una profunda depresión secular, a pesar de su cercanía a la capital.
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 +A modo de ejemplo señalaríamos para el primero de los casos los municipios de Alcalá, Coslada, San Fernando de Henares, Torrejón de Ardoz todos ellos situados en el eje de la carretera Madrid-Barcelona. En cambio, otros municipios de la misma zona como Algete, Camarma, Rivas-Vaciamadrid permanecen estancados por su posición descentrada respecto de la Nacional II.
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 +Un esquema similar se perfila en el eje configurado por la carretera de Andalucía y de Toledo. Frente al crecimiento demográfico acelerado de Getafe, Pinto, Valdemoro, Leganés, Fuenlabrada, Móstoles y Parla, otros municipios continúan estancados o incluso muestran síntomas inequívocos de retroceso; más allá de este entorno próximo, en el Sureste provincial contrastan el estancamiento de Chinchón y su área de influencia con el crecimiento de Arganda. Situación homóloga se produce en el área delimitada por el partido judicial de Colmenar Viejo, donde el incremento registrado de 44.336 personas entre 1950 y 1970 se concentra a lo largo de la carretera de Burgos, en los municipios de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, a lo que se añade el propio Colmenar Viejo, mientras que el resto del norte provincial sólo experimenta un aumento poblacional de 2.889 personas en estos veinte años. Sin caer en una casuística excesiva indiquemos que similares procesos se reproducen en los partidos judiciales de San Lorenzo de El Escorial, Navalcarnero y San Martín de Valdeiglesias.
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 +En suma, la provincia registra en los veinte años que median entre 1950 y 1970 un proceso diferenciado de segregación del territorio, que encuentra traducción en el desigual comportamiento demográfico y económico que va a mantenerse hasta el presente, condicionando el futuro de nuestra región. Por una parte, se localizan dos grandes ejes de crecimiento industrial y poblacional, constituidos en torno al espacio delimitado por las carreteras de Andalucía y Toledo en el Sur y por la Nacional II en dirección a Barcelona en el Este provincial. La instalación masiva de industrias en los años sesenta y primera mitad de los setenta va a actuar como el elemento definitorio. Aparejado al mismo se producirá el espectacular crecimiento demográfico de los municipios colindantes, transformados en grandes ciudades-dormitorios. De esta forma, en el corto espacio de veinte años municipios rurales que arrastraban una lánguida vida son transformados en colmenas humanas. Su casco antiguo, de tipología claramente rural, con casas de una planta, queda sumergido entre los bloques de viviendas baratas, dando lugar a la deformación del espacio urbano y a la despersonalización del municipio y sus habitantes. De otra parte, una amplia franja de municipios situados en el Noreste y Sureste provincial alejados de las grandes vías de comunicación verán acentuarse las tendencias de declive y depauperación que arrastraban desde hace más de un siglo, son los núcleos rurales aquejados de una permanente sangría poblacional, que viven de una agricultura en franco retroceso debido a su imposibilidad de competir con los productos agrarios nacionales e internacionales, con una permanente pérdida de peso específico en el abastecimiento de los grandes núcleos urbanos de Madrid y sometidas sus tierras, sobre todo en el SE, a un creciente deterioro por la progresiva contaminación de las aguas de los ríos Henares, Jarama y Manzanares, que les lleva a la muerte trofica por los vertidos industriales y humanos. Finalmente el NW provincial comienza a dibujarse como el espacio natural de la vivienda residencial de lujo y de la segunda residencia, debido a sus buenas comunicaciones y a la cercanía de la sierra madrileña. En suma, la aprobación en 1963 del Plan General de Ordenación del Area Metropolitana marca un hito en la historia de Madrid. Las transformaciones que se suceden entre esa fecha y los veinticinco años siguientes suponen la radical alteración del territorio madrileño como hasta entonces no había sufrido, ni siquiera comparable con los cambios acaecidos en el período que media entre la instauración de la capital y el fin de la guerra civil. Es en estos años cuando Madrid sienta las bases definitivas que la configuran como una región metropolitana, articulada en torno a la capital.
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 +==== La evolución económica de  Madrid entre 1960 Y 1975 ====
 +Con el crecimiento de los años sesenta, Madrid se convertirá en una de las principales zonas industriales del país. Sentadas las bases del desarrollismo industrial madrileño en los años cincuenta éste se va a consolidar en los dos decenios siguientes, ostentando un papel privilegiado en la economía española, merced a la acentuación hasta límites exorbitados del centralismo. Madrid incrementa su papel de centro político-económico, articulado por el dirigismo de los Planes de Desarrollo. En estos años, Madrid aumenta sustancialmente su actividad en el sector servicios, hasta el punto de convertirse en el mayor centro productor y exportador de servicios, concentrando las funciones administrativas, financieras, de control de la información y de toma de decisiones. El desarrollo industrial viene configurado por la instalación de una industria limpia y relativamente moderna, en la que dominan los sectores punta con fuerte peso de tecnología y capitales extranjeros (Madrid absorbe el 25% del total de la inversión extranjera), donde junto al metal van adquiriendo un mayor peso las químicas y la electrónica. De esta manera Madrid gozará de unos niveles de renta por encima de la media nacional.
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 +Varios son los indicadores que dan fe del colosal crecimiento de Madrid entre 1960 y 1975. En el caso del consumo de energía primaria en la provincia de Madrid se pasa de los 2,3 millones de toneladas equivalentes de carbón (MTEC) en 1960 a los 8,2 en 1975 (es decir, se multiplica por 3,5), mientras la población pasó de 2,6 millones de habitantes a 4,2 millones (sólo se multiplica por 1,6). El consumo de cemento, que es un indicador de gran fiabilidad para registrar la actividad constructora en general, éste crece exponencialmente entre 1960 y 1975, así en el primer año el consumo aparente era de 651.000 toneladas y en 1975 pasa a 2.643.000 toneladas (se multiplica por 4). Por lo que respecta al parque de vehículos crece a un ritmo vertiginoso, pasando de los 144.800 vehículos de 1960 a los 1.113.882 de 1975.
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 +El análisis sectorial nos muestra que en el crecimiento económico de Madrid entre 1960 y 1975, el peso del sector servicios es decisorio (el 66,5% del PIB provincial en 1960 y el 66,6% en 1975), mientras que la industria en las mismas fechas evoluciona del 23,4% al 25,6%. La construcción mantiene unas tasas similares para el período, situadas en torno al 7% del PIB, y, finalmente, la agricultura que en 1960 representaba el 2,5% del PIB en 1975 sólo alcanza el 0,89% del mismo. De estos datos se concluye que si bien la sociedad madrileña se ha transformado radicalmente en estos quince años, la estructura económica no ha variado en lo cualitativo significativamente. Es decir, a pesar del fortísimo desarrollo industrial registrado, éste no ha ganado posiciones significativas en el PIB (sólo ha ganado 2,2 puntos en el período), mientras que el sector servicios ha mantenido, e incluso incrementado ligerísimamente su participación en el PIB provincial (+ 0,1 puntos). El incremento de la industria se ha hecho a costa de la agricultura, que ve aún más relegada su posición en la economía madrileña, ocupando un lugar casi despreciable, lo que confirma nuestras apreciaciones sobre la evolución del territorio en la provincia realizadas anteriormente.
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 +El crecimiento económico de Madrid en estos quince años se pone en evidencia si lo comparamos con el registrado por la economía española en el mismo período. En 1960 Madrid tenía el 8,4% de la población española y producía el 11,7% del valor añadido bruto nacional; en cambio a la altura de 1975 Madrid representaba el 12,1% de la población y el 15,8% de la producción. Así mientras su participación en la población total se incrementaba en 3,7 puntos, la producción lo hacía en 4,1 puntos, reflejo de la mayor productividad de la economía provincial respecto de la nacional. La renta per cápita madrileña pasa de las 52.939 ptas. de 1960 a las 113.089 ptas. de 1975 (en ptas. constantes de 1970), siendo superior a la renta per cápita española, aunque para el período las distancias se acorten pasando el diferencial de los 48 puntos de 1960 a los 36 puntos de 1975.
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 +Por lo que respecta al empleo, entre 1960 y 1975 se crean según estimaciones del Banco de Bilbao 669.571 empleos netos en la provincia. Será el sector servicios quien se sitúe a la cabeza, al crearse entre 1955 y 1975 502.011 nuevos empleos, seguido de la industria con 172.172 nuevos empleos y la construcción con 90.000, mientras que la agricultura pierde en el mismo período 38.178 puestos de trabajo.
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 +Territorialmente hablando, a lo largo de estos años se observa una tendencia hacia la especialización industrial de determinadas áreas de la provincia, explicable por la fecha de su instalación. Así el sur metropolitano, que comprende el distrito de Villaverde recientemente anexionado a la capital y el área delimitada por las carreteras de Andalucía y Toledo, con los municipios de Getafe, Pinto, Leganés, será la que concentre la industria de mayor antigüedad, siguiendo las pautas ya marcadas en el primer tercio del siglo de expansión industrial hacia el Sur a partir del distrito de Arganzuela. En este área, que ha sido denominada acertadamente como La Gran Fábrica del Sur, tiende a ubicarse la gran industria del metal, que actuará como polo de atracción de la pequeña y mediana industria auxiliar, generando auténticas economías de escala. Conforme avancen los años sesenta, y a medida que el Sur industrial vaya colmatándose, las nuevas empresas buscarán como área de localización el gran eje del Este, articulado en torno a la Carretera de Barcelona, bien comunicado y menos deteriorado su tejido industrial. Será el lugar por excelencia de radicación de la empresa electrónica, así como de la industria química, farmacéutica y cosmética. En ambas zonas se localizaran las grandes fábricas de electrodomésticos. Finalmente en el noroeste los polos industriales de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes serán lugares de instalación de pequeñas y medianas industrias.
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 +La construcción es, junto a la industria y los servicios, un sector que presenta un gran dinamismo en este período, actuando de motor que arrastra en su crecimiento a otros sectores productivos. Las razones se encuentran, amén de su tradicional efecto multiplicador sobre la industria del cemento, la madera, la siderurgia y los bienes de consumo duradero, por el peso específico que el sector ostenta en la economía madrileña entre los años 1960 y 1975, etapa del boom inmobiliario en Madrid, y de la consecuente importancia de la población ocupada, que en los años sesenta representaba alrededor de un tercio del empleo industrial. El parque de viviendas registró pues un crecimiento espectacular en estos años, pasando de las 670.000 viviendas de 1960 a las 1.712.000 de 1981. Las características del boom inmobiliario, fundamentado en la construcción de promoción privada, originó fuertes desequilibrios, dando lugar a un profundo desajuste entre la oferta y la demanda, debido a los altos costes del precio de la vivienda situados muy por encima del poder adquisitivo de la demanda. Ello dio como resultado una situación contradictoria, ejemplificada en el amplio parque de viviendas vacías (63.000 en 1960, 135.000 en 1970 y 242.000 en 1981) a la par que se aceleraba la ruina y deterioro de la vivienda en los barrios antiguos de la ciudad.
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 +==== Transformaciones sociales y contestación a la dictadura del general Franco ====
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 +En los quince años que median entre 1960 y 1975 el poder adquisitivo de la población madrileña se duplica. Irrumpe en España la sociedad de consumo, que revoluciona comportamientos, hábitos y mentalidades transformando profundamente la estructura social española. Los crecientes niveles de ingresos de la población madrileña permitirán su acceso al mercado de bienes de consumo. Es la revolución del seiscientos (de los 67.414 turismos de 1960 se pasa a los 885.794, un crecimiento del 1.313,96%), de la llegada al hogar familiar de los electrodomésticos, de la adquisición de la vivienda en propiedad, y para las clases medias de la compra de la segunda vivienda en el campo o el apartamento en la costa. La revolución en las costumbres que se desprende del crecimiento económico provocó la laicización de lo cotidiano y la mayor
 +{{ :madrid:foto24aa.jpg?300x200|}} oposición a la dictadura. El encorsetamiento cultural y la cerrazón política chocaran cada vez más frontalmente con las aspiraciones de la sociedad, puesto de manifiesto en la incorporación de sectores de las clases medias a los postulados de la oposición democrática, particularmente activa en los hijos de las mismas cuyo ingreso masivo a las aulas universitarias hará germinar las semillas de la permanente revuelta estudiantil a partir de 1956. En efecto, conforme avancen los años sesenta la oposición al régimen franquista no hará sino incrementarse, particularmente en los grandes centros urbanos e industriales del país. Madrid no fue la excepción, si bien las movilizaciones universitarias de 1956 se encontraron circunscritas a un número todavía reducido de la población estudiantil, éstas no harán sino crecer con el tiempo. Las contestaciones de 1965 con la incorporación de un sector del profesorado, revelan la importancia que la oposición democrática iba adquiriendo. La fundación del SDEUM y el desmantelamiento del SEU en los años finales del decenio de los sesenta indican ya la protesta masiva de la Universidad, que mantendrá a la misma en continua agitación hasta la muerte de Franco. Las manifestaciones, huelgas y cierres de las facultades se suceden, extendiéndose a la Enseñanza Media.
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 +La protesta social no se limitó al movimiento universitario. El crecimiento urbano madrileño, caótico y regido la especulación del suelo, actuó de caldo de cultivo para el desarrollo de un fuerte movimiento reivindicativo, organizado a través de las asociaciones de vecinos, que cobrarán un creciente protagonismo en la lucha ciudadana por la mejora de la calidad de vida y de la vivienda, asociada al cambio del sistema político y la demanda de las libertades públicas. Los antecedentes de este movimiento se sitúan en la Asociación de Propietarios, Comerciantes y Vecinos afectados por la Gran Vía Diagonal, que trató de impedir la apertura de una Avenida Diagonal desde la Plaza de España a Colón. Las asambleas impulsadas principalmente por los pequeños comerciantes de la zona en la Cámara de la Propiedad, consiguieron detener el proyecto. En la primera mitad de los años sesenta en los barrios comienzan a aglutinarse grupos de vecinos alrededor de las clases para adultos, algunas parroquias, clubs juveniles, etc. Este incipiente movimiento ciudadano se acogió a la Ley de Asociaciones de 1964, para fundar las modernas asociaciones de vecinos, fuertemente penetradas por los partidos de oposición a la dictadura, en especial el PCE, y otras organizaciones de carácter marxista-leninista, recientemente escindidas del PCE, y algunos sectores cristianos. Será en los primeros años setenta cuando adquieran una importante influencia en la vida ciudadana. La creación de la Federación de Asociaciones de Vecinos, a semejanza de lo ocurrido en Barcelona, trataba de articular y coordinar la actuación de las distintas asociaciones, incrementando así su capacidad de movilización ciudadana, que encontraron traducción en la campaña contra el fraude del pan, y la importante manifestación realizada en Moratalaz en septiembre de 1976. La no legalización de la Federación desembocó en la I Semana Ciudadana que culminó con una de las manifestaciones más numerosas de las habidas en el Madrid de la dictadura, el 22 de junio de 1976.
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 +En los primeros años de la transición democrática, el movimiento ciudadano abandonó parte de su contenido político anterior y centró su actividad reivindicativa en los problemas generados por la especulación del suelo registrados, dos fueron las grandes movilizaciones que tuvieron lugar en esa época: la campaña La Vaguada es nuestra en el barrio del Pilar y la lucha por una vivienda digna de los chabolistas. La primera se saldó con una derrota parcial en los objetivos propuestos, al construirse finalmente el gran centro comercial, en lugar de destinar todo el espacio a zona verde y equipamientos colectivos. La segunda, sin embargo, constituyó un triunfo del movimiento vecinal, al conseguir que el entonces ministro de la vivienda Joaquín Garrigues Walker comprometiera los recursos necesarios para la realización de la Operación de Remodelación de Barrios de Madrid, en marzo de 1979. Un proyecto de enormes proporciones, que ha supuesto la realización de operaciones de remodelación y realojamiento en 30 barrios de Madrid, con la construcción de 39.000 viviendas, en el que se ven implicadas alrededor de 150.000 personas, mediante actuaciones sobre más de 800 has. de suelo urbano y con una inversión estimada en más de doscientos mil millones de pesetas de 1986. El asentamiento de la democracia y las primeras elecciones democráticas a los ayuntamientos, marcan el inicio del declive de la influencia de las Asociaciones de Vecinos en Madrid, la incorporación de muchos de sus dirigentes a los Ayuntamientos y cargos públicos ligados a la Administración Local y a los partidos, así como la pérdida del referente político sobre el que se había sustentado su existencia: la conquista de las libertades públicas, junto con las prácticas de desmovilización social impulsadas por la izquierda, tanto el PSOE como el PCE, provocaron una importante pérdida de objetivos que ha generado la crisis del movimiento ciudadano hasta el día de hoy, arrastrando las Asociaciones de Vecinos una lánguida vida de la que no han conseguido todavía recuperarse.
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 +Por lo que respecta al movimiento obrero después de los primeros lustros de durísima represión de todo intento de oposición al régimen dictatorial, en los que el potente movimiento obrero de los años treinta fue totalmente desarticulado, se iniciaron desde la más absoluta clandestinidad los primeros intentos de reorganización. Dentro de la configuración del nuevo Estado, y siguiendo los parámetros del fascismo italiano y la experiencia de la dictadura de Primo de Rivera, se crearon los Sindicatos Verticales (la CNS), de afiliación obligatoria, tanto para empresarios como para los trabajadores. La legislación laboral estipulaba la fijación de los salarios por decreto, por lo que se hacía de todo punto imposible la negociación colectiva, a la vez que se eliminaba uno de los instrumentos tradicionales de la actuación sindical. La represión y el estrecho marco de actuación que dejaba la dictadura consiguió desarticular a los sindicatos tradicionales, UGT y CNT. La contestación sindical terminó vehiculizándose a través de las propias estructuras del sindicato vertical, sobre todo desde la elección de enlaces sindicales a partir de 1950, que con el paso del tiempo llegarían a ser, por la elección de miembros de los partidos de oposición, especialmente el PCE, claves en la reorganización del movimiento obrero. Paralelamente a ello, en los primeros sesenta comenzaron a organizarse comisiones y comités de fábrica clandestinos, que agrupaban a los miembros más activos del movimiento obrero; organizados de manera aislada, terminarían por ser el embrión directo de las Comisiones Obreras. Por esas fechas también nacía la USO y algunas organizaciones de ideología católica, impregnadas por los nuevos aires renovadores del Concilio Vaticano II, como la JOC, HOAC, Vanguardia Obrera... La aprobación en 1958 de la Ley de Negociación Colectiva abrió algunos cauces para la reorganización del movimiento obrero, que fueron aprovechadas fundamentalmente por el PCE para articular la contestación obrera.
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 +Las huelgas de los años 1960-62 significaron un salto adelante en la lucha sindical, las Comisiones Obreras se van generalizando en los centros de trabajo a la vez que sus miembros van ocupando posiciones en la estructura del sindicato vertical, a través de las elecciones a enlaces sindicales. En 1964 se produce la primera coordinación estatal de las Comisiones Obreras, con Madrid, Barcelona, Asturias y el País Vasco como principales centros. En Madrid se constituyó la Comisión Obrera del Metal. Las elecciones de 1966 supusieron un triunfo resonante de las Comisiones Obreras; a partir de este momento el sindicato vertical sería un instrumento clave en la organización del movimiento obrero; dominado en sus estructuras de empresa y en algunas provinciales por la oposición, fue utilizado para impulsar la lucha sindical. En 1967 se reunió en Madrid la Primera Asamblea Estatal de las Comisiones Obreras; las huelgas de 1967, con las marchas de enero de los metalúrgicos en Madrid y de los mineros en Asturias, provocaron un movimiento represivo que se saldó con numerosas detenciones y la declaración del estado de excepción en Vizcaya. Las movilizaciones continuaron en octubre de ese año en Madrid, Cataluña, Bilbao, Asturias, Pamplona, Sevilla, Galicia y Zaragoza, lo que llevó al Tribunal Supremo a declarar a las Comisiones ilegales y subversivas en noviembre de 1967. A partir de esta fecha las huelgas se suceden. La detención de los dirigentes de Comisiones Obreras el 24 de junio de 1972, en una residencia de los padres oblatos de Pozuelo de Alarcón, que posteriormente sería conocido como el proceso 1.001, señala el intento, fallido por otra parte, de descabezar al movimiento obrero; en esa época la pujanza e implantación de las Comisiones Obreras son un hecho incontestable. En enero de 1976, un mes después de muerto el dictador, tuvo lugar en Madrid el más importante movimiento huelguístico habido después de la guerra civil: decenas de miles de trabajadores se pusieron en huelga, siendo ésta general en Getafe y en los centros industriales del sur de la provincia. La huelga de Madrid terminó por dar al traste con la política de topes salariales de Villar Mir, poniendo en cuestión la tímida política aperturista del gobierno Arias Navarro. A partir de este momento las organizaciones sindicales inician una nueva etapa, Comisiones se transforma en un sindicato de afiliación, dando por terminada su fase asamblearia; el 22 de julio de 1976 se forma la Coordinadora de Organizaciones Sindicales, integrada por Comisiones, UGT y la USO, dentro de la política de unión de la oposición, manifestada en la constitución de Coordinación Democrática, que unió en una sola mesa a la Junta Democrática y a la Plataforma Democrática. El 12 de noviembre de 1976, la Coordinadora de Organizaciones Sindicales convocó una jornada de lucha en el ámbito de todo el Estado, seguida por decenas de miles de trabajadores. Es la culminación del proceso de movilizaciones, que desembocarían en el reconocimiento de las libertades sindicales y, en general, de las libertades públicas, ratificados por la convocatoria de elecciones en junio de 1977, cuyas Cortes tuvieron carácter Constituyente, sancionado por la aprobación de la Constitución en diciembre de 1978.
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 +==== El impacto de la crisis sobre el territorio: 1975-1988 ====
 +La crisis económica mundial, que tomó carta de naturaleza ante la opinión pública internacional con la crisis del petróleo de 1973, ha tenido en nuestro país un fuerte impacto, agravado por las peculiaridades del crecimiento económico español durante los años sesenta y por la coincidencia con la crisis del régimen franquista y los primeros años de la transición democrática, que llevaron a retrasar algunos de sus efectos más negativos, por la intervención del Estado con el fin de atemperar las tensiones sociales en un momento de fuerte incertidumbre política, agravando algunos de los problemas estructurales de la economía española, por la no adopción de las políticas de ajuste que esta demandaba en el momento adecuado. La crisis económica en Madrid ha tenido unas características diferenciales respecto del resto de España debido a su particular posición en el contexto nacional, por el hecho de ser capital del Estado y centro financiero y de los servicios a escala nacional.
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 +La crisis en Madrid ha tenido una fuerte incidencia, puesta de manifiesto en la destrucción de 200.000 empleos entre 1975 y 1984, aunque el peso de los servicios y de la Administración Pública han actuado como factores amortiguadores. La crisis viene determinada por un doble panel de fenómenos. De una parte, la caída de la demanda y de la producción, y de otra la sustitución de trabajo por capital y el incremento de la producción por persona ocupada. Por sectores es la construcción la que experimenta un mayor impacto relativo, con la destrucción de 75.000 puestos de trabajo, y con importantes consecuencias sobre otros sectores, fruto de los efectos multiplicadores que ésta tiene en otras ramas productivas. Como era lógico esperar, ha afectado a buena parte de los sectores industriales, aunque de manera desigual. El sector servicios, sin embargo, ha actuado, como hemos dicho, de colchón amortiguador en la destrucción de empleo regional; lo que ha provocado una mayor terciarización de la economía madrileña, así la población ocupada en el mismo, ha pasado del 63,3% del total provincial al 65,3% en 1984. El impacto de la crisis sobre la economía madrileña queda reflejada en la existencia de 350.000 parados en el tercer trimestre de 1984 (según los datos de la Encuesta de Población Activa, EPA), el 20,25% de la población activa. No obstante, la comparación con otras regiones españolas evidencia una mayor capacidad de respuesta de Madrid respecto de otras regiones de fuerte raigambre industrial como Cataluña, País Vasco o Asturias, debido al peso de los servicios y a la ausencia de industria de primera transformación, como la siderurgia, particularmente afectadas.
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 +Si bien es cierto que relativamente la región madrileña ha sufrido menos los efectos de la crisis que otras zonas industriales del país, no es menos cierto que sobre el territorio madrileño ha tenido un desigual impacto, como queda manifiesto por las enormes diferencias de renta entre unos municipios y otros. Según las estimaciones de BANESTO, la renta madrileña oscila entre las 170.000 pesetas por habitante y año y las 750.000 pesetas de cinco municipios en 1981. En efecto, como ya hemos tenido ocasión de señalar, el crecimiento económico madrileño registrado en los años sesenta se realizó de manera diferenciada en el territorio provincial. El sur industrializado, lugar por excelencia de localización de los sectores industriales de mayor antigüedad y de carácter más tradicional, en el que predomina la gran fábrica del sector metalúrgico, es el que sufre los embates más negativos de la crisis. El Sur madrileño será una de las zonas industriales más castigadas por la crisis en el contexto nacional, con elevadas tasas de desempleo, cierres de fábricas, reducciones drásticas de plantilla y desinversión industrial, en contraste con el norte provincial, incluido aquí el norte del municipio madrileño, centro de los servicios y del sector cuaternario, con elevados niveles de renta y con un impacto más difuso de las consecuencias de la crisis.
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 +En el tercer trimestre de 1984 había en Madrid 349.500 parados; estos datos se incrementarían sensiblemente si tuviéramos en cuenta la población desanimada, es decir, aquellas personas que cansadas de demandar infructuosamente trabajo han renunciado a seguir buscándolo desapareciendo de las encuestas oficiales, el número de parados se situaría entonces en 450.000 personas, si consideramos las tasas de actividad de 1975, bastante bajas en comparación con otros países europeos y, por tanto, razonablemente estimativas. Claro está, que una parte no despreciable de los mismos han pasado a engrosar las filas del trabajo negro, vinculado a la economía sumergida. La precariedad y la total ausencia de derechos y cobertura social de estos trabajadores hacen que sea difícil considerarles dentro de la población ocupada. Por grupos de edad, más de la mitad de los parados son jóvenes menores de 24 años (194.200), 138.500 se sitúan entre veinticinco y cincuenta y cuatro años, y 16.800 tenían más de cincuenta y cuatro años. Esta gran bolsa de desempleo juvenil ha alterado las pautas de comportamiento social en la población madrileña. Se ha generalizado la familia extensa y ha aumentado significativamente el nivel de dependencia de los jóvenes, abocados a permanecer en el domicilio familiar hasta bien entrado en la edad adulta (entre los veinticinco y los treinta años), con el consiguiente desajuste de las relaciones de convivencia. Los jóvenes de las poblaciones y barrios trabajadores ante un futuro sin expectativas son arrastrados a una creciente situación de marginación, donde la droga y la calle se les ofrecen como únicas vías de escape, ante una realidad que les ha convertido en una auténtica generación pérdida. Esta situación, íntimamente ligada a la desarticulación del mercado de trabajo, con la extensión del trabajo negro y la precarización del empleo, está transformando profundamente las relaciones sociales, generalizando las aptitudes apáticas, lo que ha sido denominado como el desencanto y el pasotismo, mediante el retraimiento de amplios sectores de la población madrileña a la participación activa en la vida social (caída de la afiliación sindical, crisis de todo tipo de organizaciones sociales), dando lugar a un marcado desmantelamiento de la sociedad civil.
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 +Por ramos productivos la construcción es el sector, junto a la industria, más afectado por la crisis. En este caso, es resultado de una importantísima caída de la demanda, debida a la moderación del crecimiento demográfico, a la reducción de los ingresos familiares reales y a los efectos del retraso de la independencia de los jóvenes. En 1981 había en Madrid 242.000 viviendas vacías (el 14% del parque provincial frente el 9% de 1970). El importante stock en manos de los promotores inmobiliarios, la caída del poder adquisitivo de la demanda potencial, las altas tasas de interés del crédito hipotecario y la falta de perspectivas se encuentran en la base de la crisis de la construcción madrileña. El empleo en el sector ha disminuido sensiblemente en esta etapa, los 175.000 trabajadores de 1977 se redujeron a sólo 96.000 personas en 1984. A ello hay que añadirle la importante precarización del empleo en el sector, a través de la generalización de la subcontratación y del pistolerismo, con el consiguiente trabajo a destajo y la disminución de la seguridad y de la cobertura social de los trabajadores. La reducción de plantillas en las grandes empresas del sector como Dragados y Construcciones, que pasó de los 27.729 trabajadores de 1977 a los 14.901 de 1982, hablan por sí mismas de este proceso de precarización del empleo.
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 +Pero lo que mejor define la crisis económica de los setenta-ochenta en Madrid, al igual que en otras regiones, es la crisis industrial, que encuentra especial incidencia en los polígonos industriales del municipio madrileño, en la zona sur del área metropolitana y en el corredor Madrid-Guadalajara. Los efectos de la crisis se pueden seguir por la evolución de la ocupación del suelo industrial. Así en el municipio madrileño ha disminuido en 212 ha. entre 1973 y 1980, concentrándose las mayores pérdidas en los distritos centrales (41 ha.) y en la zona Sur del municipio (143 ha.). En el área metropolitana Sur (Alarcón, Leganés, Getafe, Pinto) el suelo industrial se incrementó entre 1973 y 1983 en 16 ha., pero sólo entre 1980 y 1983 perdió 18 ha.; mientras que en el este del área metropolitana permanecía estancada, y en el corredor del Henares se perdían 30 ha. de suelo industrial. Por sectores todas las ramas de la industria salvo el energético, la industria militar (CASA, ENOSA, Cetme, Pegaso, ...) y la electrónica han registrado importantes retrocesos. El impacto desigual de la crisis por sectores productivos ha contribuido a reforzar la especialización industrial de la provincia; así la mayor natalidad y menor mortalidad relativas de las empresas dedicadas a las químicas, electrónica, maquinaria, artes gráficas o material de transporte, con crecientes tasas de productividad (fruto de la reducción de plantillas y la innovación tecnológica) y de beneficio, junto con la pérdida de posiciones de las empresas dedicadas al textil, la confección, la manufactura del cuero, la madera y el mueble o la metalurgia de base, reflejan el proceso de reestructuración productiva que la crisis ha dibujado en la industria madrileña. Este proceso no ha hecho sino acentuar las tendencias apuntadas en los años finales del boom industrial. Si las químicas habían desplazado de la primera posición al sector del metal a finales de los años sesenta en Madrid, ahora serán, en cuanto a la estructura del valor añadido generado, las industrias eléctricas y electrónicas las que ocupen el primer lugar, seguidas por la industria química (con predominio de la farmacéutica), y la alimentación, bebidas, tabacos el cuarto lugar es ocupado por las artes gráficas y edición, y sólo en quinto lugar aparece la fabricación de productos metálicos. Especial importancia han tenido las reducciones de plantillas en el sector de la automoción, de electrónica y electrodomésticos.
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 +Hemos señalado que una de las características de la crisis en Madrid es la acentuación de la terciarización de la actividad económica regional. Según la EPA del tercer trimestre de 1984, la población ocupada en el sector servicios se situaba en 898.900 personas, frente a las 945.200 personas empleadas en 1975, es decir en los años de mayor impacto de la crisis se han perdido 46.300 puestos de trabajo en el sector. Ahora bien, estas cifras absolutas convienen ser matizadas para poder apreciar en toda su extensión el proceso de terciarización de la economía madrileña durante la crisis; pues mientras la población ocupada entre el cuarto trimestre de 1976 y el tercer trimestre de 1984 en el comercio, restaurantes, hostelería y reparaciones disminuye en 7.800 personas, en los transportes y comunicaciones lo hace en 27.200 personas y las instituciones financieras, seguros y servicios a las empresas pierden 4.400 empleos, el término otros servicios registra, sin embargo, un incremento de 30.200 empleos. Quiere esto decir, que el impacto de la crisis ha actuado de manera diferenciada en el sector. Son las pequeñas empresas de carácter en muchos casos familiar, como el pequeño comercio, o las empresas de transportes de estructura obsoleta, las que han sufrido más directamente el impacto de la crisis. Paralelamente los nuevos servicios a las empresas como las agencias de publicidad, las empresas de servicios informáticos, consultoras, estudios de ingeniería, estudios de mercado, mensajerías, ... en estos años han registrado un proceso de expansión que no se ha detenido hasta hoy; mientras en el sector financiero y los seguros el empleo ha permanecido estancado aunque no así su actividad. Junto a ello, el empleo en el sector público, Administración Central, Autonómica y Local no ha hecho sino incrementarse, pasando de las 108.000 personas ocupadas en 1979 a las 130.400 en 1984. Otro tanto ocurre en educación e investigación en donde se crean en el mismo período 15.700 nuevos empleos, o la sanidad y la asistencia social. En general, el sector público, tanto las diferentes administraciones públicas como el INI, han creado en Madrid alrededor de 50.000 nuevos puestos de trabajo entre 1977 y 1984, actuando, por tanto, como un importante elemento amortiguador de la crisis en Madrid. A pesar de ello, la extremada concentración del sector servicios en la capital, y más concretamente en los distritos centrales y del norte del municipio, no han hecho sino acentuar las desigualdades existentes entre las distintas zonas de la provincia. El centro y el norte de la ciudad han registrado un aumento de la tendencia a su terciarización en los años de crisis, que se ha acelerado con la recuperación económica.
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 +Recuperación económica que encuentra su punto de arranque en 1986, en la que todavía nos encontramos inmersos, y que no afecta por igual a todo el tejido económico y social. Las nuevas inversiones industriales tienden a radicarse preferentemente en las zonas norte y nordeste, sobre todo aquellos sectores que presentan una mayor capacidad de innovación tecnológica y constituyen las ramas punta de la industria a finales de siglo: electrónica, informática, y químico-farmacéutica; mientras el sur no consigue despegar, debido a la obsolescencia de su entramado industrial y al deterioro infraestructural que arrastra. La recuperación está profundizando la segregación del territorio en la región madrileña, entre un norte rico y un sur cada vez más deteriorado. La terciarización del Municipio de Madrid, las nuevas tendencias de localización industrial, la diferenciación social, económica, medioambiental y urbanística entre el norte y el sur, corroboran la existencia de una sociedad dual en nuestra región. El boom inmobiliario registrado en coincidencia con la recuperación está actuando de manera radical en la segregación económica y social del territorio madrileño.
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 +==== La creación de la Comunidad Autónoma de Madrid ====
 +La aprobación en 1978 de la Constitución Española abría una nueva etapa histórica en la configuración del Estado, coetánea del restablecimiento de las libertades públicas en la forma de un Estado social de derecho, que no viene al caso comentar. La Constitución de 1978 da lugar a una nueva articulación político-administrativa, nos referimos al Estado de las Autonomías, que generalizó los procesos históricos de autonomía iniciados durante la II República en Cataluña, País Vasco y Galicia interrumpidos por la guerra civil y su posterior desenlace. En esta nueva articulación político-administrativa, Madrid planteaba serios problemas de ubicación. Era evidente que la realidad económico-social de la provincia de Madrid distaba años luz de la realidad castellano-manchega. Los débiles lazos históricos que se podían argüir en defensa de su integración en Castilla-La Mancha se remontaban al proceso de Reconquista en la Baja Edad Media. La capitalidad instaurada por Felipe II en 1561 había supuesto una ruptura radical con el devenir histórico castellano-manchego. La incorporación de Madrid a Castilla-La Mancha planteaba más dificultades que resolvía problemas. La propia Castilla-La Mancha hubiese corrido el peligro, de haber triunfado esta opción, de diluir su personalidad frente a la potencia económica y política de Madrid. Se habría reinstaurado la situación vigente en el siglo XVIII, en el que la pujanza de Madrid hubiera actuado de gran núcleo absorbedor de recursos, acentuando hasta niveles extremos su posición dependiente y subordinada en el contexto nacional.
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 +Así pues, una pregunta quedaba en el aire ¿Qué hacer con Madrid?, para cerrar completamente el mapa autonómico. En el interregno que medió entre la aprobación de la Constitución y la configuración de Madrid como Comunidad Autónoma, varias fueron las opciones barajadas, la mayoría de ellas faltas de rigor y en algún caso de difícil encaje constitucional, nos referimos a la propuesta de transformar Madrid en distrito federal, a imagen y semejanza de Washington. Finalmente, la propuesta de convertir la provincia en una Comunidad Autónoma más, se abrió camino como la solución más adecuada. Así en junio de 1981 la Asamblea de Parlamentarios madrileños aprobó el inicio del proceso de constitución de la Comunidad Autónoma, se creaba la comisión redactora del Estatuto de Autonomía, que finalizó sus trabajos en 1983. Nacía, pues, la Comunidad Autónoma de Madrid. En el período de tiempo que transcurrió hasta la celebración de las primeras elecciones autonómicas, el 8 de mayo de 1983, en las que el Partido Socialista se hizo con la mayoría absoluta, la Diputación Provincial ejerció las funciones transitorias hasta la constitución de los organismos autonómicos: Asamblea de Parlamentarios y Consejo de Gobierno, siendo elegido Presidente de la Comunidad Autónoma Joaquín Leguina en representación del PSOE, el partido más votado en las segundas elecciones autonómicas celebradas en junio de 1987, aunque perdiera la mayoría absoluta.
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 +Cabría preguntarse, pues, si la Comunidad Autónoma de Madrid responde exclusivamente a un mero acto administrativo. La respuesta en nuestra opinión no ofrece lugar a dudas, y por lo escrito hasta aquí creemos suficientemente contrastado desde el punto de vista histórico. En efecto, Madrid es una región con una personalidad específica propia, diferenciada del resto de las Comunidades Autónomas por su carácter urbano, que encuentra sus raíces en el hecho de la capitalidad pero que no se resuelve exclusivamente en ella. Madrid es una región metropolitana que enlaza directamente con las grandes urbes metropolitanas del planeta en cuanto a sus características y problemáticas, salvando naturalmente las necesarias distancias de las diferentes realidades en las que esas se encuentran inmersas. En nuestro país sólo Barcelona disfruta o sufre, depende desde el prisma por el que se mire, del carácter de región metropolitana. Es evidente que esta realidad conformadora de la personalidad de la región madrileña no hinca sus raíces en ancestrales señas de identidad, que permitan reivindicar una personalidad cultural diferenciada, como pueden ser los casos de Cataluña o el País Vasco por poner dos ejemplos significativos.
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 +Ya hemos dicho que lo que es hoy la actual región madrileña no quedó definitivamente configurada hasta la división provincial de Javier de Burgos, en fecha tan cercana como 1833. La propia dinámica de la capitalidad ha hecho históricamente de Madrid crisol de las Españas, en frase afortunada de un insigne escritor. De ahí la ausencia de una cultura específica propia, cuyos antecedentes se remontarían a la noche de los tiempos. Si algo es patrimonio de la región madrileña es su carácter abierto, forjado durante siglos por las continuadas oleadas de inmigrantes, que han hecho de ella en la actualidad una región abiertamente cosmopolita.
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 +===== Enlaces a documentos sobre Madrid =====
 +  *  {{:madrid:el_nombre_de_madrid.doc|Origen del nombre de Madrid}}
 +  *  {{:madrid:LA GRAN VíA DE MADRID EN EL ANIVERSARIO DE SU APERTURA.PDF|La Gran Vía}}
/var/www/vhosts/maristas63.es/httpdocs/wiki/data/pages/madrid/historia_de_madrid.txt · Última modificación: 2010/05/22 20:02 por Carlos
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